El artículo del Segundo Sabri, Segundo Hüsrev y Primer Ali
¡Oh Sublime Maestro!
Muchos agradecimientos a Cenab‑i ErjamurRahimín, que con su misericordia le otorgó a usted la llave del tesoro de las verdades del gran Libro de Mubin. Esas enormes verdades que; cuando toda la gente del mundo estaba en intensa necesidad y tenía sed, en vacilación, sin paciencia, confundida, en un estado de “¿acaso podremos encontrar un agua de vida?”, abriendo los grifos de ese magnificente zemzem escondido y protegido, de una manera imposible de que no beban los miembros de cada camino, en un nivel de que aquellos, pequeños o grandes, incluso que son muy ignorantes, pueden satisfacer su sed con una sola gota; usted en su deber elevado y expandido está sin superficialidad, sin lucir; tenemos una convicción total por muchos aspectos y lo atestiguamos, que usted está encargado con este deber y esas verdades brillan desde un conocimiento infinito; usted poniendo su consideración hacia al rango de Jüda, fue un medio de misericordia para el mundo; en esta situación ¡qué se puede decir, quién puede atreverse!
Además, sobre las obras que son luces desde la cabeza hasta los pies, que están relacionadas con todos los seres, que–en mi opinión– lejos de absorberse totalmente en un grado alto, por la parte más elevada de la gente elevada; sobre ellas, hacer un estudio por gente como este pobre, que no es la mitad, sino nada de nada en cualquier tema, temo mezclar mi opinión confundida entre esa bendita opinión elevada, tomando una pluma en mi mano, no puedo atreverme. Mi Maestro, con mi vista corta, miro a tener éxito en cualquier asunto, que es el propósito. De muy lejos se ven los días benditos para nosotros, como un resultado de los éxitos. Inshallah, veremos ese día prometido a través de la ayuda espiritual de su rezo. Aunque no los viéramos, sus obras que logran grandes conquistas sin duda los observarán en un rango muy alto de una manera valiente. No puedo presentar algún estudio más que el rezo humilde de “que Cenab‑i Hak esté complacido con usted eternamente”, dejo ese asunto a mis hermanos, que tienen una mente alta y un corazón puro; pido perdón por mis palabras quebradas y desorganizadas.
Mi Maestro, estudié este Tercer Punto Sutil, que es un tesoro. Ante los misterios que se indicaron por las letras de la bendita Sura de Alak, por mi asombro involuntariamente salían las palabras de “Allah, Allah”; mis ojos y mi esencia se llenaban con lágrimas de tristeza; y pensaba de esta manera:
Sí, tal como cada partícula del universo atestiguan al Hálik‑i Káinat y sonriendo da noticia de Él. Asimismo, digo que es evidente que las letras que forman el cuerpo del Corán-i Hakím, que es el mapa del universo, atestiguarán a través de sus estados al pasado, presente y futuro de los eventos del universo. Encontré la explicación de este pensamiento mío en la advertencia que está en el final; dije Elhamdulillah.
Especialmente la bendita Sura de Rahman, demuestra como un relámpago de una manera muy clara a las cabezas de esta época, como el faraón que tiene pensamientos falsos que cada asunto pertenece a RahmanurRahim. Repitiendo una sola frase treinta y una veces, a través de las indicaciones de esas letras sagradas, arruina el refugio de los naturalistas y materialistas, que se formó de desechos de basura. Mi Maestro, tal como usted notificó en muchos lugares, Kadir‑i Zulcelal y Hakím-i Zulkemal, que abrió este libro del universo; hasta cerrar ese libro, como un requerimiento de su misericordia, no dejará que falte un expositor e instructor que explique merecidamente las páginas, líneas, letras y puntos de ese libro, y que mostrará su sabiduría, y tampoco faltará un heredero verdadero de ese expositor.
اَلْحَمْدُ لِلّٰهِ هٰذَا مِنْ فَضْلِ رَبّ۪ي
Sí, ¡mi Maestro! Soy testigo de que usted está muy cansado y se cansa mucho. Pero usted dice que lo sagrado de ese deber se prefiere no solamente al cansancio, sino a cualquier cosa. Ya que Cenab‑i Hak le encargó el control de una de las dos importantes corrientes enormes de esta época; por eso todo el mundo lo escucha a usted por la notificación y misterios del Corán, y siempre le escuchará. En este tiempo de la lucha espiritual, el resultado de la lucha no será solamente la destrucción de los seres humanos, sino tal vez esa lucha está contra los destructores que destruirán a todos los seres. En cuyo caso, usted no solamente para nosotros sino también para que los hijos de los musulmanes no se hieran hasta el día del Levantamiento, es un medio de inventar un escudo y herramientas benditas del Corán-i Hakím que tienen el último sistema, que sacuden el mundo con un solo disparo, y que deja al grupo de viles en humos abrumadores. ¡Qué existas, mi querido Maestro! A cambio de su cansancio, que mi Rab otorgue el mérito de mil personas que luchan por Allah, ámin.
Refugiándome en su perdón, diré esto: Ya que es el tiempo de lucha espiritual, somos soldados encargados; decimos que recibimos placer de ser militar; también el enemigo es aparentemente fuerte. Según el principio de que la espada se saca según el enemigo; cuando el esfuerzo de usted, sin ansiedad y cansancio, está a la vista, debemos saber que nos atacan nuestro frente, engañándonos con las cosas muy atractivas como la consideración de la gente y el capital mundanal, que se consideran como trampas de artimañas. Suplico solamente a la sublimidad, poder de Cenab‑i Kibriya y a Su misericordia vasta, a la ayuda espiritual y general de Sháh-i Levlak, para que no dejemos el frente, no nos engañemos por las cosas efímeras, y no provoquemos que muchas cosas benditas y sagradas queden bajo los pies; también invoco a usted que tomemos parte de los rezos aceptables de la Persona del Maestro día y noche; de esta manera tengo la fe, y lo espero a cada momento sin cansancio.
Hafız Ali(Rahmetullahi Aleyh)