(El artículo de Rüşdü)
بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلَّا يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ
اَلسَّلَامُ عَلَيْكُمْ وَرَحْمَةُ اللّٰهِ وَبَرَكَاتُهُ
¡Mi noble Señor y Maestro muy valorable y venerable!
Entre sus Cartas que iluminaron mi corazón negro, leimos con mis hermanos de religión el Octavo Signo de la Carta Veintinueve, que muestra los misterios de las coincidencias Divinas de las letras de las Suras como el noble Ihlas, Fatiha y las dos últimas Suras del Corán, que son del milagro del Corán. Muchas gracias, miles de agradecimentos, Elhamdulillah. Quedé en asombro ante los misterios del Corán‑i Azim-i Hakím, que es la palabra del Noble Cenab-i Vacib-ul Vücud y Tekaddes; dije con todo mi corazón y lengua: “Allahümme nevvir kulûbena bi-nur-il imani ve-l Corán”.
Maestro mío, aunque involucrar este Signo en el inicio del nuevo Glorioso Corán con coincidencias Divinas, es correcto y apropiado al propósito de anunciar la verdad, mi Noble Señor, pienso que sería apropiado ponerlo en el inicio del Coran‑i Hakím en turco y en árabe, si es posible, y también sería apropiado que esté en sus tratados muy iluminantes, que cuando se leen no te satisfacen ni te cansan, que dan un placer mil veces más que el placer mundanal, que iluminan los corazones oscurecidos, que nos explican nuestros estados con nuestra lengua, y que nos muestran el camino recto.
Rüşdü