(El artículo de Re'fet)
بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلَّا يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ
اَلسَّلَامُ عَلَيْكُمْ وَرَحْمَةُ اللّٰهِ وَبَرَكَاتُهُ
¡Mi venerable y muy valorable Señor y Maestro!
Leí atentamente el Signo de la Octava Parte de la Carta Veintinueve. Los signos maravillosos que contiene él, y las verdades elevadas que esos signos expresan, proporcionaron enormes beneficios a este pobre. Me indujo a una reflexión y meditación muy profundas. Desde mi niñez me he preguntado mucho sobre las verdades de la religión; beneficiándome de cualquier oportunidad hacía investigaciones y estudio. Que lástima que no podía tener éxito con mi deseo. Por esta razón, caía en desesperanza. Infinitas gracias a ese Hallak‑i Azim que nos hizo alcanzar a un gran genio cuyo par se encuentra muy rara vez en cada siglo, como la persona elevada y valorable de usted. Me hizo alcanzar a un venerable maestro, lo que mi espíritu había esperado por treinta años con mucho anhelo y fervor.
اَلْحَمْدُ لِلّٰهِ ثُمَّ اَلْحَمْدُ لِلّٰهِ هٰذَا مِنْ فَضْلِ رَبّ۪ي
Ya que hasta ahora las verdades como estas, no se habían visto ni escuchado en ninguna otra obra; es muy apropiado escribirlo, que cada creyente que los lee, obteniendo algunas joyas del tesoros infinitos del Corán‑i Hakím, entra en la cantidad de los espiritualmente ricos; también obtiene las necesidades más grandes del espíritu del ser humano, como tener conocimiento de los tesoros secretos. En breve, debido a que las coincidencias Divinas y los signos Coránicos contienen enormes buenas noticias, se sigue y examina con total sensibilidad. Por eso presento mi infinito respeto y consideración, besando sus manos benditas, ruego el buen rezo de que Cenab-i Hak nos otorgue la expansión del corazón, mi querido Señor y Maestro.
Re’fet