(Este artículo pertenece al Señor Mesud)
¡Oh mi venerable Maestro!
Desde mi pubertad hasta este momento, una caja hecha del escudo del maldito satanás, tomó bajo presión mi mente para el Más Allá y mi fe, que ella encerró con cerradura dentro de ella. Gracias a su rezo, como el resultado de los consejos de usted y la buena intención que usted tuvo conmigo, lo más pronto, después de siete años, con el puño del rezo de mi Maestro, rompiendo la caja hecha del escudo del maldito satanás, usted me entregó de nuevo mi fe; y con esto demuestro que la recibí: en la fecha que usted me aceptó al rezo, es decir, el tercer día del Bendito Ramadán, estaba en la presencia de usted para visita. Después de mi separación, con el sueño que Cenab‑i Hak me mostró, y que lo notifiqué a mi querido Maestro, según mi humilde interpretación; si no hubiera seguido el riachuelo que viene desde el este y que va al oeste, es decir si no hubiera tomado el rezo que está en el este, hubiera ido al pozo del infierno, tal como fue la persona que estaba frente mío con una canasta en su mano. A pesar de que yo también me paré frente a esa puerta, gracias al rezo eficaz que recibí, no me llamaron de esa puerta horrible; cuando volvía, la gente pasaba por una calle ancha hombro con hombro, y nosotros la mirábamos de un lugar escondido; el motivo de que no nos hicieron sufrir esa dificultad, solamente es por la aceptación del rezo de mi venerable Maestro ante Cenab-i Hak, y la eficiencia irresistible de las Palabras.
Yo también, ante esto, aunque tengo el deseo de hacer servicio siguiendo el camino donde mi Maestro es su sirviente, el servicio que hago solo no es suficiente. Eso también es solamente para nuestro beneficio del Más Allá. Pero hago rezo cinco veces al Noble Cenab‑i Feyyaz-i Mutlak: “¡Oh mi Rab, oh mi Rab! Hace veintisiete años mi fe había sido encerrada dentro de una caja de acero, por el maldito satanás, mi Generoso Maestro la salvó rompiéndola con su maza; es decir, como un servicio para la difusión de Risale-i Nur, que es los destellos del Corán-i Hakím, el expositor del Corán y el último revitalizador, que es el Noble Said-un Nursi, que tuvo éxito de hacerme volver desde la puerta del pozo del infierno en el día de Resurrección, que tú me mostraste en el sueño; que me hagas el alférez de él. Oh mi Rab, oh Erhamerrahimín, velhamdulillahi Rabb-il Alemin.” Esto es mi rezo que repito hacia Cenab-i Mevla en cinco tiempos. Pido que usted, que es mi Maestro, lo acepte; beso sus manos y pies, mi Noble Señor.
Mehmed Mes'ud