(Un artículo de Sabri)
¡Oh venerable Maestro!
El Séptimo Asunto de la Carta Veintiocho, que se presentó con su copia a la persona virtuosa de usted, justo a tiempo salió a la existencia. Esta obra bendita, así como es un tipo de biografía de Risalet‑un Nur y Mektubat-un Nur, por otro lado se ve como las pruebas y evidencias contundentes de esas obras muy iluminantes, y Asimismo provocó esta vez que salgan muchos sentimientos especiales a la existencia, mantenidos en mi mente por tres años. Así que a través de este asunto y de los asuntos como esto, se entendió que el nivel de lo sagrado, sublimidad y luminosidad del Glorioso Corán, abarca los diamantes y joyas espirituales como estos.
Sí, se debe confesar esta verdad también que: no importa cuán elevada riqueza tenga un tesoro de joyas, si su vendedor y heraldo no conoce el estilo de vender y comprar, no puede anunciar los bienes que contiene el valorable tesoro en su mano merecidamente al mundo, y tampoco puede ponerlo a la vista del mundo. Por esta razón, en esta era complicada, el heraldo del Corán que realiza debidamente las compras de las verdades del Corán, no solamente por seis años, sino tal vez por cuarenta años, dirigiéndose al mundo Islámico, vocifera con el decreto de Rab de
يَٓا اَيُّهَا الَّذ۪ينَ اٰمَنُوا هَلْ اَدُلُّكُمْ عَلٰى تِجَارَةٍ تُنْج۪يكُمْ مِنْ عَذَابٍ اَل۪يمٍ
Esto dejó y deja a toda la comunidad de Muhammed que necesita todas las luces de la fe, en deuda de agradecimiento.
Sabri