(Un artículo de Hüsrev)
¡Mi querido Maestro muy venerable!
Leímos la Tercera Parte de la Carta Veintinueve. El contenido de la Carta nos estimuló y nos llenó todas nuestras partes con alegría. A través de las chispas que salen de algunas aleyas del Corán‑i Hakim, ella desafiando con Mektubat-un Nur y Risalat-un Nur contra los materialistas, cuyas mentes disminuyeron a sus ojos, y contra la gente como ellos; golpea a sus cabezas con los mazos de la verdad, y por otro lado llena sus corazones con sus refulgencias muy radiantes.
Se indica algunos puntos importantes de los aspectos del Furkan Divino, que miran a otros siglos venideros más que al siglo actual, que ese Furkan mira no a dieciocho mundos, sino tal como mi querido Maestro dijo mira a veintiocho mundos; las coincidencias divinas que ocurren con la palabra Allah, se transformaron de una forma que llamará la atención; las significativas coincidencias divinas de algunas palabras, se expusieron con sus bellezas. Siendo superior que mi límite, participo de la opinión de mi Maestro en este tema, a través de la fuerza y coraje que recibo de él. Con el estado espiritual que dio esta alegría, que me invadió desde la cabeza hasta los pies, con vergüenza notifico que estoy listo para cualquier sacrificio, para escribir un libro de Corán‑i Kerim en tal manera; también digo que: deseo mucho presentar un Corán-i Kerim a mi querido Maestro, escribiendo con mi propia mano de una manera como se requiere. Pero no podía pensar la urgencia del asunto. Y por otro lado, por causa de la privación de mis otros hermanos de este honor, no puedo insistir en este deseo mío.
¡Sí mi querido Maestro! Inshallah, el tiempo se acerca. Inshallah nosotros también ya alcanzamos la época prometida. Llevando la opinión de que la decisión de los primeros musulmanes, sobre no agregar algo al Corán como pie de página, pertenece a su época, y el permiso de los últimos eruditos también viene de no ir al camino de aprender el árabe; estamos en una época en que no se quiere leer ni escribir en árabe. Por lo tanto, sobre el Corán hay una necesidad muy grande a lo que piensa mi querido Maestro, Asimismo pido y ruego que se elija esta labor a cualquier otra cosa, para que esta labor se complete lo más pronto, que abre una puerta a un asunto agradable y tan grande. (Mi hermano Señor Relojero Lütfü, también tiene la misma opinión.)
¡Mi querido Maestro!
Que Allah este complacido con usted eternamente; que le haga exitoso en todas sus cosas bondadosas. Con este rezo, siendo agradecido a Cenab‑i Hak, presento mi gratitud a usted y beso su túnica, mi noble y venerable señor.
Hüsrev