(Un artículo de Hüsrev)
¡Mi estimado y venerable Señor y Maestro!
Debido a tener los tratados de usted, que nos iluminaron material y espiritualmente, que nos elevaron y nos sumergieron en refulgencias inalcanzables, y debido a alcanzar este honor a pesar de que no lo merezco, doy infinitas gracias a Cenab‑i Hak. Por causa de que usted fue el medio de alcanzar ese honor, y por el motivo de que usted nos da las buenas noticias de que en el futuro tendremos éxito con el deber Coránico, que se encarga a nosotros en este tema, estoy orgulloso con una alegría muy enorme. ¡Mi Maestro! En cada momento hago el rezo de que usted esté feliz en este mundo y en el otro, con los otorgamientos más agradables que ni se le ocurren en su mente.
Mi venerable Maestro, le extraño. Los traicioneros en el medio ponen obstáculos en cualquier tema; esto indudablemente provoca mucha tristeza. La situación actual hace sufrir a nuestros corazones; pero no somos capaces de hacer algo. Los tratados refulgentes del mar de Nur, quienquiera sea que los obtiene, los conectan consigo mismos seriamente; los tratados se pasean entre aquellos fervorosos y competentes.
Hüsrev