¡Oh Maestro!
La Palabra Veintisiete estimula a los musulmanes a esforzarse, trabajar y servir a esta religión elevada. Este tratado es como un objetivo en el horizonte, y es una guía para los creyentes.
Sí, esta Palabra se volvió en un fervor dentro de los corazones y en una luz dentro el fervor. La Palabra Treinta, con sus treinta y tres ventanas, es un ser que se amasó con la levadura de la verdad. Esta obra valorable, dentro de la sublimidad y lo sagrado, otorga sensibilidad a la humanidad insensata a través de su facultad de hacer comprender, poder a aquellos que no pueden ver la realidad por causa de los velos de la negligencia, y sublimidad a los creyentes veraces.
Aquellos pobres que caen en infinitas necesidades, que se hunden en la materialidad engañándose por la apariencia, y que provocan que ellos mismos caigan en la desesperanza a través de la negligencia; que ellos lean esta obra bendita. Que comprendan que a cualquier lugar que vayan ellos, a cualquier lugar que miren, no pueden salir fuera de la esfera, límite, ley y dominio de un Halik‑i Azam y un Rahim-i Rahman. Cada existencia, cada evento, cada transformación, cada ayuda, cada favor está en la mano del dominio de un Kadír-i Zulcelal.
Esto significa que se puede decir: en un átomo muy pequeño, respecto a lo que el Sáni anuncia, existe un pequeño ejemplo del reinado del enorme universo.
Zekâi