(El artículo del Señor Murad, sobre las Palabras)
¡Estimado amigo!
Me sumergí en observar la lluvia del conocimiento y la abundancia de la sabiduría, entre el globo terráqueo y los cielos, que salen a chorros fervorosamente con un aire Divino, desde el mar del conocimiento al cielo de la ciencia, y que baja desde el cielo de la ciencia al globo terráqueo del conocimiento. En ese momento venían joyas con un valor inapreciable a la costa de la explicación, desde la profundidad del mar que borboteó. No fui capaz de tomar de ellas, ni aunque sea un poco, no podía. Solamente lo que podía ver y tomar fue el asombro a través de la manifestación de la maravilla, y a través de la alegría de la belleza de Risale‑i Nur.
Murad