(El artículo del Señor Asım)
بِاسْمِهِ وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلَّا يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ
اَلسَّلَامُ عَلَيْكُمْ وَرَحْمَةُ اللّٰهِ وَبَرَكَاتُهُ
Si en cada momento diera cientos de miles de gracias, se las doy al Noble Cenab‑i Hayy-i Láyemut –que es el sultán de la eternidad– que con su gracia y favor le otorgó mi Maestro a este pobre, igual no podré pagar ni aunque sea el uno por ciento de mi deuda.لَهُ الْحَمْدُ وَ الْمِنَّةُ هَذَا مِنْ فَضْلِ رَبِّى
este pobre con muchas faltas, actualmente entiendo que en esta incesante vida militar mía durante treinta y cuatro años, poco o mucho fui expuesto a las tormentas y olas de los pecados como el requerimiento de ser un ser humano, el aspecto del deber de la religión, Más Allá y adoración fue muy defectuoso, seguía mi vida tapándome con el velo del sueño de la negligencia. Me arrepiento por mis tiempos pasados con faltas; actualmente lloro por las cosas de las cuales me reía anteriormente. Esto surgió al encontrarse con usted, o sea mi Maestro y sus tratados, cientos de miles de gracias a Cenab‑i Hak por otorgarle a este pobre a usted.
Hace cuatro años, cuando llegué a Burdur, por medio de nuestro hermano el Señor Shej Mehmed, la comunicación empezó; finalmente aquel que dio las llaves a las manos de este pobre, que son iluminantes, que otorgan sabiduría, que resuelven los problemas y que abren los misterios del enigma del universo, fueron esos tratados. Así que esas llaves inestimables son joyas y diamantes tan brillantes que; qué puedo decir, por mi inhabilidad, mi lengua y pluma no pueden expresar mi corazón; quedan incapaces.
Aquel que abre y abrirá los tesoros del conocimiento, verdad y ley Islámica, son únicamente estos nobles tratados de Nur. Cada uno de estos tratados de Nur es más iluminante que el otro; especialmente el Milagro del Corán es “luz sobre luz”. Cómo puedo describirlos; tal como uno encuentra lindas flores excepcionales con distintos colores en un jardín relevante, queda en vacilación a qué flor olerá o recogerá; en el final decide hacer un manojo. Asimismo, estos nobles tratados sumergen a aquellos que los escriben, leen y escuchan en un jardín de Luz; los dejan en reflexión y en asombro; ¿qué pueden hacer aquellos más que hacer un bonche de flores? ¿Qué pueden hacer esos tratados más que dejar al ser humano, pero ese ser humano sin consciencia, en el desierto de la reflexión y asombro? Dándole sentimientos como alejarse de todas las mundanales características del ser humano y animal, estar en un estado de adoración permanente a su Hálik, dejar y descartar todo tipo de viles moralidades; de esta manera ¿qué pueden hacer más que matar el alma maligna?
Puedo decir que estos nobles tratados de Nur son un jardín del paraíso. Cien mil lástimas a aquellos indignos que no pueden beneficiarse de este jardín, y a aquellos que no pueden alcanzar a tomar parte de él. Que la inspiración de Rab llegue a aquellos como ellos, para que puedan transformar la oscuridad del velo de la negligencia –que es la primera de las dos placas que están en el final del noble tratado Veintitrés– en la claridad del cese de la negligencia, que es la segunda placa.
Para que todos los creyentes que creen en la Unidad Divina caminen en el camino bien guiado, hago rezo y suplico verbalmente al Noble Cenab‑i Vacib-ul Vücud; yo mismo de hecho leo los que están conmigo de estos nobles tratados de Nur –que todavía no pude escribir un cuarto de ellos– a los hermanos, a las venerables personas en que confío, que percibo que tienen amor y fervor como (… … ‥) en los días viernes, cuando se reúnen en mi casa; también dando algunas partes de Risale-i Nur a sus manos, se sigue leyendo hasta el atardecer y a veces hasta la noche. Todos nosotros cumplimos nuestra adoración e invocación a Cenab-i Kadír-i Kayyum; también para la persona del Maestro, mencionamos y realizamos la oración de usted, que le debemos.
Que el Noble Cenab‑i Zulcelal vel Kemal le dé permanencia a usted, a la persona del Maestro y a los tratados de Nur, en ser un guía, en ser prueba y en ser el heraldo de Nur, siempre y cuando el mundo permanezca. Con su hermana, hicimos este rezo como una conmemoración perpetua, después de cada oración ritual; mi Noble Señor.
Asım