(Los sentimientos sobre las Palabras, de Bekir Aga de Adilcevaz, que es mi hermano del Más Allá, que fue el medio de despertar Isparta a los misterios del Corán, que es analfabeto pero hace el trabajo de los eruditos.)
Mi noble Maestro muy virtuoso, Señor mío,
primeramente beso sus manos benditas, presentando mi respeto y cortesía; como sea posible, en cada momento y tiempo hago rezos con mi lenguaje, y pido su rezo.
Señor mío, como usted sabe, a pesar de que este pobre alumno y hermano suyo es ignorante, hice que me leyeran y así escuché todos los Tratados de Nur, que son los tratados distinguidos como el sol. Tal como no se puede poner barreras a la luz del sol, ni hay alguna posibilidad de hacer esto, tampoco se puede poner barreras a sus tratados. Cuando los escuchaba, examiné a mi corazón y espíritu; en esa examinación entendí como sentía y comprendía. Vi que en mi espíritu y corazón, hay un fervor y ardor, que empezó a presionar para inducirme, sin voluntad, a un deber diciendo “vamos, vamos”. Yo también cuando observaba este evento que pasaba en mi espíritu, vi y se me mostró las llaves que esas Luces indican. Comprendí que simplemente se me ordenó la situación de buscar y encontrar a mis hermanos capacitados (lo que es superior a mi límite) a esas luces, abriendo las puertas necesarias con esas llaves; yo también consideré esta situación como un deber mío, respecto al tema de la difusión de luces, de esas Luces como el sol.
Obedeciendo a esas llaves que recibí de esas Luces, jamdenlillah, busqué y encontré a estos hermanos míos, para que rompan las manos de los incrédulos –que son los traicioneros de la religión– hasta que no se muevan. Entregué los tesoros muy brillantes, más valorables que el rubí y la esmeralda, que se confiaron a mí por Allah y por el Profeta (A.S.M.), a esas personas. Elhamdulillah, Cenab‑i Hak me dio éxito. La gente que estudia sus benditas obras, si son seres humanos y si tienen un enlace con el ser un ser humano, entrarán en la fe. En el caso de que no crean, o deben dejar de ser un ser humano, o deben decir que no son seres humanos. Estas obras, cada una en sí misma es una conquistadora. Inshaallah, conquistando en todos los sentidos, serán conquistadoras. Que Cenab-i Mevla otorgue su recompensa en el Más Allá, que acepte a su intercesor para nuestro perdón. Ámin.
Mi noble señor, besando sus manos de nuevo, pido su rezo.
Bekir, hijo de Emrullahde Adilcevaz, de los hijos de Abdulcelil