(Este artículo es de la carta de Hüsrev)
Mi querido Maestro venerable,
cada una de sus Palabras (es decir sus Tratados) es un mar enorme. Recibo mucha refulgencia de sus Palabras. Tanto, que quiero repetir leyéndolo más. No puedo describir el placer Divino que siento en su repetición. Actualmente, aquel que toma no todas sus Palabras, sino aunque sea una sola Palabra, si lo lee con justicia, tengo una esperanza cierta que aquella persona quedará obligada de aceptar la verdad; si es un incrédulo, a dejar ese camino; si es un pecador, a pedir perdón.
Hüsrev