(Es la carta del Pequeño Hafız Zühdü, que inshaallah hará un servicio grande al Corán.)
Las infinitas refulgencias que el Milagro del Corán otorgó a este pobre alumno suyo, y que hoy tuve éxito de copiarlo, hicieron como una operación de un médico profesional a mi espíritu, que fue condenado a la muerte, que curaron las enfermedades del corazón, que estaba afligido y le concedieron una nueva vida. Por eso, presento mi gratitud y humildemente ruego que otras puertas coloridas de esta bodega inigualable de joyas se abran.
Las luces brillantes que radiaron de las treinta y tres ventanas de la Carta Treinta y Tres, por separado inundaron agua de rosa a mi pobre corazón. Mi señor, suplico al Trono de Ejad para que tenga parte de las refulgencias de muchos más Tratados de Nur
Hafız Zühdü