¡Mis estimados hermanos verídicos!
Declaro dos sutiles eventos significativos con buenas noticias: Primero:
Una advertencia desde un recuerdo desesperado: En estos días, ocurrió a
mi mente que: Aquel que entra en la vida social cuando toca cualquier cosa, en la mayoría está expuesto a los pecados. Por todos lados, los pecados envuelven a la persona. Pensé desesperadamente ¿Contra tantos pecados, cómo puede corresponder la adoración particular y temor de Allah de una persona? Recordé las situaciones de los estudiantes de Risale‑i Nur en la
vida social. Pensé las indicaciones fuertes del Corán, las buenas noticias de Ali y Gavs sobre que los estudiantes de Risale‑i Nur serán salvados y serán parte de la gente del paraíso. Dije en mi corazón que: ¿Cada uno cómo puede corresponder a los pecados que vienen de miles de lugares, con sola una lengua, cómo se puede derrotarlos y salvarse? Así me quedé asombrado. A este asombro mío, se advirtió que: Con la regla fundamental de la participación de las obras del Más Allá entre los estudiantes verdaderos y leales de Risale-i Nur y con
el misterio de la solidaridad sincera y pura, cada estudiante sincero y verdadero, no solo con una lengua, sino seguramente con la cantidad de lenguas de sus hermanos, hace la adoración y busca perdón. Así corresponde con miles de lenguas a los pecados que atacan desde miles de lados. Como algunos ángeles hacen la conmemoración con cuarenta mil lenguas, un estudiante sincero, verdadero y devoto también hace la adoración con las lenguas de sus cuarenta mil hermanos, así merece la salvación e inshaallah que sea parte de la gente del paraíso. En la esfera de Risale‑i
Nur, él puede obtener esa adoración alta y general, según el nivel de su lealtad, servicio, temor de Allah y evitar los pecados. Seguramente para no perder esta ganancia enorme, se necesita esforzarse respecto del temor de Allah, la sinceridad y la lealtad. Segundo: Antiguamente,
cuando tenía catorce años, habían obstáculos para que un maestro me invistiera con el turbante y la túnica, acto que es el signo de obtener autorización en el conocimiento. No habría sido apropiado ponerme un vestido de uso particular para los maestros grandes, con la juventud de mi edad…
Tercero: En esa época, los eruditos grandes se volvieron a mí, no como un maestro, sino como un adversario o sumisamente; por eso no había personas que confiaran suficientemente en sí mismos para asumir el estado de maestro o ponerme túnica a mí. Cuatro o cinco personas entre los grandes evliyas fallecieron hace cincuenta y seis años. En estos días mi derecho de ponerme túnica y besar la mano de un maestro y aceptar su maestría, que es el signo aparente de la autorización en el conocimiento, desde una distancia de cien años, estoy convencido que con algunas indicaciones que El Noble Mevlana Zülcenaheyn Halid Ziyaeddin, me mandó su túnica envuelta con un turbante de una manera muy extraña para hacerme vestirlas. Yo también visto esa túnica bendita que tiene cien años. Doy cientos de miles de gracias a Cenab‑i Hak.
Said Nursi