Tercera Verdad
Es la puerta de la sabiduría y justicia, que son la manifestación de los Nombres Hakím y Ádil.
¿Es de alguna manera posible? El Ser Zulcelal, Majestuoso que muestra el reinado de Su rububiyet, señorío divino a través de la sabiduría, orden, justicia y mesura que circulan desde los átomos hasta los soles, no gratifique a los creyentes que se refugian en el lado de la protección del rububiyet, y que actúan apropiadamente a la sabiduría y justicia con la fe y adoración, y ¿no castigue a los indecentes que revelen esa sabiduría y justicia con incredulidad y desviación? Sin embargo, en este mundo efímero, no se realiza en el ser humano ni uno de mil de lo que se merece esa sabiduría, y esa justicia se posterga. La mayoría de la gente desviada, sin recibir su castigo, la mayoría de la gente bien guiada, sin recibir su recompensa, emigran de aquí, se van. Entonces, se deja a una corte suprema y a una dicha suprema.
Sí, se ve que el ser que subyuga este universo, funciona con una sabiduría infinita. ¿Quieres una prueba para esto? Es que sigue la razón y los beneficios en cada cosa. No ves que en todos los órganos, miembros del cuerpo, huesos y venas, incluso en las células del cuerpo, en cada lugar suyo, en cada partícula suya, se siguen las razones y los beneficios; incluso en algunos miembros del cuerpo, cuelga razones y beneficios en ese miembro al nivel de la cantidad de las frutas de un árbol; muestra que se realizan las obras por la mano de una sabiduría infinita.
Además, la existencia de ilimitado orden en el arte de cada cosa muestra que se cumple la obra con una sabiduría sin fin. Sí, insertar el programa sutil de una flor bella en su semilla pequeñita; escribir con la pluma espiritual del decreto divino la página de las obras, la biografía, el índice de los equipamientos de un gran árbol en una semilla pequeñita, muestra que funciona una pluma de la sabiduría sin fin.
También, la existencia de una belleza del arte en alto grado en la creación de todas las cosas, muestra que es un bordado de un Sani infinitamente sabio. Sí, insertar el índice de todo el universo, las llaves de todos los tesoros de la misericordia, los espejos de todos los nombres divinos en el cuerpo del ser humano, muestra una sabiduría dentro de una infinita belleza del arte.
Ahora, ¿es de alguna manera posible que una sabiduría que prevalece así en la ejecución del rububiyet, no exija gratificar a aquellos que se refugian en la ala de ese rububiyet y que le obedecen a través de la fe; y no los gratifique eternamente?
También, ¿quieres pruebas de que se obra a través de la justicia y mesura? Dar un cuerpo y forma a todas las cosas con mesuras sensibles y medidas particulares, ponerlas en su lugar apropiado, muestra que se obra con una justicia y mesura infinita.
Además, conceder el merecimiento de cada cosa según su capacidad, es decir, dar todas las necesidades a su cuerpo y a todos sus equipamientos para su permanencia de una manera más apropiada, muestran la mano de una justicia infinita.
También, responder permanentemente a todas las cosas que se preguntan y piden a través de la lengua de la habilidad, la lengua de la necesidad natural, la lengua de la obligación, muestra una justicia y sabiduría sin fin.
Ahora, ¿es de alguna forma posible que tal justicia y sabiduría, que corren a la ayuda de una necesidad más pequeña de un ser más pequeño, ignore la necesidad más grande de un ser más grande que es el ser humano, como la eternidad? ¿Deje sin respuesta a su más grande petición de la ayuda y a su pregunta más grande? ¿No mantenga la magnificencia de Su rububiyet protegiendo el derecho de sus siervos?
Sin embargo, el ser humano que pasa una vida corta en este mundo efímero, no recibe ni puede recibir la realidad de tal justicia. Por cierto, se deja a una corte suprema. Porque la verdadera justicia requiere que este pequeñito ser humano reciba recompensa o castigo, no en proporción de su pequeñez, sino que en proporción de la grandeza de su crimen, la importancia de su realidad y magnitud de su deber.
Ya que este efímero mundo transitorio está muy lejos de manifestar tal justicia y sabiduría sobre el ser humano, que se creó para la eternidad. Ciertamente, ese Ser Celil‑i Zulcemal, El de Majestad y Bellaza Sublime que es justo y ese Ser Cemil-i Zulcelal que es sabio, tenga un Infierno perpetuo y un Paraíso eterno.