De la Guía de la Juventud
Una vez estaba sentado ante la ventana de la prisión de Eskişehir
Al ver a las jóvenes de la escuela preparatoria que estaba enfrente mientras bailaban eufóricas en su patio, las percibí, dentro de ese paraíso terrenal, bajo la condición de huríes del Infierno. Sin embargo, de repente se me reveló el estado en el que se encontrarían cincuenta años después. Sus risas tomaron la forma de dolorosos lantos. A partir de ello, se manifestó la siguiente verdad; es decir, vi sus estados de cincuenta años más tarde a través de una pantalla de cine espiritual e imaginaria: de aquellas sesenta jóvenes que reían, cincuenta sufrían tormento en la tumba y se habían vuelto tierra. Y diez de ellas, desfiguradas a sus setenta años, atraían la mirada de desprecio de todos. Entonces, yo también lloré por ellas.
Se me reveló la verdadera naturaleza de la tribulación del fin de los tiempos; y es que el aspecto más terrible y seductor de esa tribulación brota del rostro desvergonzado de las mujeres. Arrebata la voluntad y, como a una polilla, arroja a las personas al fuego del desenfreno. Y hace que se prefiera un solo minuto de vida terrenal sobre años de vida eterna…
Mientras yo miraba un día hacia la calle, percibí una muestra influyente de esa tribulación. Sentí mucha lástima por los jóvenes. Mientras pensaba: “Estos desdichados no podrán salvarse a sí mismos del fuego de esta tribulación que atrae como un imán”; de repente, se personificó ante mí una entidad colectiva apóstata, la cual atizaba e impartía las enseñanzas de esa tribulación. Y yo, dirigiéndome a ella y a los ateos que toman lecciones de ella, les dije:
¡Oh desdichado que en pos de deleitarse con las huríes del Infierno sacrifica su religión, que comete voluntariamente y con gusto el extravío desenfrenado, que acepta la irreligiosidad y el ateísmo en pos del placer de los deseos del nefs, que idolatra la vida, teme intensamente a la muerte y no quiere traer la tumba a su memoria, y que se inclina hacia la apostasía!‥ Sabe con absoluta certeza que, desde la perspectiva de la irreligiosidad, este enorme mundo tuyo; antes de esta hora y después de este minuto, la totalidad de este tu universo, el pasado y el futuro, tu especie y género pretéritos, las criaturas y generaciones venideras, los mundos y naciones extintos, y los seres humanos y pueblos por venir, están completamente extintos y muertos. He aquí que todos esos mundos errantes y universos fluidos con los que estás relacionado por medio de la humanidad y el intelecto, a causa de tu extravío, hacen llover continuamente sobre tu cabeza los severos dolores de muertes terribles e ilimitadas que llenarían el mundo. Si tienes consciencia, esto quema tu corazón… Si tienes espíritu, lo incendia… Si tu intelecto no se ha apagado, te ahoga en medio de las congojas. Si una escasa hora de desenfreno ebrio y de sucio placer pudiera ser equivalente a estas infinitas congojas, tristezas y dolores, quédate en ese desenfreno… De lo contrario, ¡recobra el juicio!‥ Para salvarte de ese Infierno espiritual, entrar en un Paraíso espiritual que la fe en Allah asegura incluso en este mundo y saborear la felicidad de la vida, escucha la lección del Corán… Intercambia un placer parcial y efímero de un minuto por placeres de la fe en Allah universales, eternos y permanentes…
Y tampoco digas: “Pasaré mi vida como un animal”. Porque; en comparación con el animal, el pasado y el futuro tienen la condición de lo oculto. Cenab‑i Hakím-i Rahim; al no hacerles conocer ese ámbito oculto, los ha salvado de dolores ilimitados. Incluso una gallina a la que tumban para ser sacrificada no siente ningún dolor ni tristeza. Quiere sentirlo en el momento en que el cuchillo corta. Sin embargo, el sentido se desvanece; y se libra también de ese dolor. Significa que una misericordia, una piedad y una compasión sumamente grandes y perfectas de Dios consisten en no hacer conocer lo oculto. Especialmente en lo que respecta a los animales inocentes, esto es aún más completo. Significa que en el placer desenfrenado no puedes alcanzar a los animales. Caes miles de grados por debajo. Porque tu intelecto ve aquellas cosas que son ocultas en comparación con el animal, y absorbe su dolor. Estás por completo privado de ese descanso pleno que se halla en el ocultamiento de lo no manifiesto…
Asimismo, bellos rasgos tuyos que son tu motivo de orgullo, tales como la hermandad, el respeto y el fervor patriótico, al quedar limitados a un tiempo sumamente estrecho —como reducir un gran desierto al espacio de un solo dedo— y al estar restringidos únicamente a la hora presente dentro del tiempo ilimitado, se vuelven artificiales, temporales, falsos, infundados y sumamente insignificantes; por lo que tu humanidad y tus virtudes se reducen en esa misma medida y quedan en la nada. Sin embargo, la hermandad, el respeto, el amor y el fervor de los creyentes, al abarcar el pasado y el futuro que se hallan presentes desde la perspectiva de la fe, elevan su humanidad y sus virtudes en esa misma proporción. Por otra parte, tu éxito en lo que respecta al mundo es semejante al de un judío demente que comercia con diamantes y compra pedazos de vidrio a precio de brillantes; pues tú, al entregar el precio de una vida larga, permanente y amplia a cambio de un tiempo y una vida sumamente pequeños y breves, es evidente que vencerás dentro de ese límite. Dado que te orientas hacia un solo minuto con sentimientos tan intensos como la codicia, el apego y la venganza —en un grado que correspondería a todo un año—, aventajas temporalmente a las personas religiosas.
Además, puesto que tu intelecto, tu espíritu, tu corazón y tus facultades han abandonado sus elevadas funciones para participar y auxiliar en los actos viles del alma inferior y de los sucios deseos corporales, vences a los creyentes en el mundo; y, en apariencia, te muestras más atractivo. Porque tu intelecto, tu corazón y tu espíritu se han degradado, corrompido y desplomado en extremo, transformándose y desfigurándose hasta convertirse en ese sucio deseo y en esa alma ruin. Por supuesto que, en este aspecto, tendrás una victoria pasajera que te hará merecedor del Infierno a ti, y el Paraíso a los oprimidos creyentes…