De la Guía de la Juventud
Un asunto importante inspirado de repente
Se comprende por las narraciones de los hadices que la facción de las mujeres y su tribulación son las que desempeñan el papel más terrible en la tribulación del fin de los tiempos. Sí, tal como en las crónicas de tiempos antiguos se relata que existió una facción militar compuesta por mujeres sumamente guerreras llamadas “Amazonas”, las cuales libraron batallas prodigiosas; exactamente del mismo modo:
En esta época, en su guerra contra el Islam, el extravío del ateísmo cuenta con facciones puestas bajo el mando del demonio mediante el plan del alma instigadora al mal, y la más terrible de ellas son las mujeres semidesnudas; las cuales, con sus piernas descubiertas, agreden y atacan a los creyentes como con puñales espantosos. Esforzándose por cerrar el camino del matrimonio y por ensanchar el camino de las casas de prostitución, esclavizan de golpe los bajos instintos de muchos, hiriendo sus corazones y espíritus con los pecados mayores. Quizá a una parte de esos corazones les provocan la muerte. Como justo castigo por exhibirse durante unos pocos años ante los deseos de los varones ajenos (nâmahrem), esas piernas que actúan como puñales se convertirán en leña del Infierno, siendo ellas las primeras en arder; y, por haber perdido la seguridad y la fidelidad en el mundo, ya no podrán hallar al esposo adecuado que tanto desean por creación y al que tanto necesitan por naturaleza. Y si lo hallan, encontrarán una desgracia para sus cabezas. Incluso, como consecuencia de esta situación, se comprende por la narración del hadiz que en aquel fin de los tiempos, a causa de la falta de interés y del incumplimiento del matrimonio en algunos lugares, las mujeres quedarán en una condición tan insignificante, desamparada y carente de valor que un solo hombre tendrá que estar a cargo de cuarenta mujeres.
Puesto que la realidad es esta; y puesto que todo poseedor de belleza ama su propia belleza, desea conservarla tanto como le es posible y no quiere que se corrompa; y puesto que la belleza es una bendición, y si se agradece por una bendición, esta se incrementa espiritualmente, mientras que si no se agradece, cambia y se afea; por supuesto que, si tiene juicio, evitará con todas sus fuerzas emplear su hermosura y belleza para cometer e inducir a pecados, para volverla fea y venenosa, y para transformar esa bendición —mediante la ingratitud— en un motivo de tormento. Y para eternizar esa belleza efímera de cinco o diez años, agradecerá por esa bendición utilizándola de una manera lícita. De lo contrario, en la vejez, quedará expuesta al desprecio durante largo tiempo y llorará desesperadamente.
Si esa belleza se embellece dentro del marco de la educación islámica y con el ornamento de las buenas costumbres del Corán; está firmemente establecido en el hadiz que esa hermosura efímera permanecerá espiritualmente eterna y se le concederá en el Paraíso de una manera más dulce y brillante que la belleza de las propias huríes. Si esa persona hermosa tiene una pizca de juicio, no dejará escapar este resultado tan bello, brillante y eterno…