Duodécima Palabra
﷽
وَمَنْ يُؤْتَ الْحِكْمَةَ فَقَدْ اُو۫تِيَ خَيْرًا كَث۪يرًا
Segundo Principio
La sabiduría del Sabio Corán en la educación moral que da a la vida personal, y la comparación con la enseñanza que ofrece la filosofía:
Un discípulo puro de la filosofía es un faraón. Pero es un faraón vil que adora lo más insignificante por su propio beneficio. Reconoce como “señor” todo lo que le es útil. Además, ese discípulo ateo es obstinado y rebelde, pero es un rebelde miserable que acepta la mayor humillación por un pequeño placer. Es un vil obstinado que como el diablo, muestra sumisión al besar los pies de las personas por un beneficio despreciable. Además, ese discípulo ateo es un tirano arrogante, pero como no encuentra un punto de apoyo en su corazón, en realidad es un tirano cobarde y débil, lleno de impotencia. También es un egoísta interesado en su propio beneficio, cuya máxima aspiración es satisfacer los deseos de su estómago, su vientre y sus pasiones, y que busca su beneficio personal a través de un beneficio colectivo, siendo un egoísta engañoso.
Sin embargo, el discípulo puro de la sabiduría coránica es un siervo. Pero no se rebaja a adorar a las criaturas más grandes. Ni siquiera acepta como objetivo de su adoración algo tan grandioso como el paraíso; es un siervo noble. Un discípulo genuino, es humilde; es sereno y suave. Sin embargo, no se inclina con su voluntad ante nadie fuera del permiso de su Fátir, Creador. También es pobre y débil, y reconoce su pobreza y debilidad. Pero es independiente debido a la riqueza eterna que su Malik‑i Kerim, Dueño Benevolente le ha reservado en el más allá, y es fuerte porque se apoya en el poder infinito de su Seyyid, Señor. Además, actúa y trabaja solo por amor a Dios, por el placer divino, y por la virtud…
Así se comprende la diferencia en la educación que ofrecen las dos sabidurías al comparar a sus respectivos discípulos.
Tercer Principio
La educación que la filosofía y la sabiduría coránica proporcionan a la vida social de la humanidad:
La sabiduría de la filosofía, en la vida social, toma como punto de apoyo la “fuerza”. Su objetivo es el “beneficio”. Su principio de vida es la “lucha”. El vínculo de las comunidades se basa en el “nacionalismo negativo”. Sus frutos son la “satisfacción de los deseos del nefs, alma maligna y el aumento de las necesidades humanas”.
Sin embargo, la naturaleza de la fuerza es la agresión. La naturaleza del beneficio es que al no satisfacer todos los deseos, lleva a la lucha por él. La naturaleza del principio de lucha es el conflicto. La naturaleza del nacionalismo es la agresión, ya que se alimenta de devorar a los demás… Por lo tanto, esta sabiduría ha privado a la humanidad de su felicidad.
La sabiduría coránica, por el contrario, toma como punto de apoyo el “derecho” en lugar de la fuerza. En cuanto al objetivo, en lugar del beneficio, toma como objetivo la “virtud y el agrado de Allah”. En la vida, en lugar del principio de lucha, toma como principio fundamental el “principio de cooperación”. En los vínculos de las comunidades, en lugar del nacionalismo, toma como base el “vínculo religioso, de clase y patriótico”. Su objetivo es contener los excesos de los deseos egoístas, elevar el alma a niveles superiores, satisfacer los sentimientos sublimes, y guiar a la humanidad hacia las perfecciones humanas, haciéndola verdaderamente humana.
La naturaleza del derecho es la unidad. La naturaleza de la virtud es el apoyo mutuo. La naturaleza del principio de cooperación es acudir en ayuda del otro. La naturaleza de la religión es la hermandad y la atracción. Contener el nefs con riendas y liberar el alma con el látigo de la perfección conduce a la felicidad en ambos mundos.