Del Tratado de los FrutosUn Resumen del Octavo Asunto
Íbamos a preguntar sobre la resurrección a muchos rangos en el Séptimo Asunto. Pero la respuesta que nuestro Halik nos dio a través de sus nombres, nos dio una certeza y convicción tan fuertes que no dejó alguna necesidad para otras preguntas, por eso cortamos breve allí.
Ahora, en este asunto, se resumirá el uno por ciento de los resultados y beneficios que la fe en el Más Allá proporciona sobre la dicha en el Más Allá y también en este mundo. La explicación de la declaración milagrosa del Corán con respecto a la parte correspondiente a la felicidad en el Más Allá no deja necesidad de mayor explicación, referimos esto a él, dejamos la explicación sobre la dicha en este mundo a Risale‑i Nur, notificaremos tres o cuatro entre cientos de resultados sobre la vida personal y la vida social, solamente con un resumen breve.
Primero
El ser humano, contrariamente a otros animales, del mismo modo que él está relacionado con su hogar, también está relacionado con el mundo, tal como tiene relación con sus parientes, también tiene relación con la raza humana seria y naturalmente. Tal como desea su permanencia transitoria en este mundo, desea su permanencia en la morada eterna en el grado de amor. Tal como trata de proporcionar la necesidad de alimento a su estómago, está obligado por su naturaleza a proporcionar los alimentos y banquetes tan anchos como el mundo, y tal vez se lanzan hasta la eternidad para sus estómagos de la mente, corazón, espíritu y la humanidad; se esfuerza para esto. Tiene deseos y demandas tales que nada fuera de la dicha eterna los satisface.
Incluso, tal como se indicó en la Décima Palabra, una vez en mi pequeñez, pregunté a mi imaginación: “¿Quieres que te den un millón de duración de vida y la soberanía del mundo, pero en al final caerás en la nada e inexistencia? O, ¿quieres una existencia eterna pero ordinaria y con dificultades?” Vi que ella deseó el segundo y se lamentó por el primero. Dijo: “quiero sobrevivir, incluso si es en el infierno”.
Así, ya que los placeres de este mundo no satisfacen la facultad de la imaginación, que es un sirviente de la naturaleza del ser humano, seguramente la naturaleza del ser humano que es muy abarcativa, se relaciona con la eternidad por su creación. Así, a pesar de que está conectado con estos infinitos deseos y demandas, su capital es una diminuta voluntad pequeña y total pobreza, para este ser humano, la fe en el Más Allá es un tesoro tan poderoso y suficiente, un medio de dicha y placer, un medio de pedir ayuda, un lugar de solicitación y un medio de consuelo para infinitos dolores del mundo; así que es un fruto y resultado tanto que aunque el ser humano sacrifica su vida mundana para ganarlo, igual es barato.
Su segundo fruto y un beneficio suyo que se relaciona con la vida personal
Es un resultado muy importante que se explicó en el Tercer Tema y que es un pie de página en Guía Para La Juventud.
La preocupación más importante que cada persona piensa siempre, es la circunstancia de entrar en esa casa de ejecución como que sus propios amigos y parientes entraron en el cementerio. Ese pobre ser humano que sacrifica su espíritu para su amigo piensa en que miles, tal vez millones, billones de amigos suyos se ejecuten dentro de una separación eterna, cuando se ve un dolor peor que el tormento del Infierno en el final de esa reflexión, llegó la fe en el Más Allá, hizo que él abra sus ojos y levantó el velo. Dijo “Mira”. Él también miró con la fe. Recibió un placer espiritual que informa del placer del Paraíso a través de observar la situación de que esos amigos suyos se salvan de las muertes y decadencias eternas y están esperando a él con alegría en un mundo luminoso. Contentándose con la explicación de este resultado en Risale‑i Nur con pruebas, cortamos breve.
Su tercer beneficio sobre la vida personal
En cuanto a la superioridad y rango superior del ser humano sobre otros seres vivos; son por sus cualidades elevadas, habilidades abarcativas, adoraciones generales y esferas anchas de la existencia. Sin embargo, ese ser humano, con la escala y medida del tiempo presente, que es un tiempo corto estancado en medio de tiempos pasados y futuros, ambos inexistentes, muertos y oscuros; obtiene características como el patriotismo, el cariño, la hermandad y la humanidad.
Por ejemplo, ama y sirve a su padre, hermano, esposa, nación y patria, que él no conoció en la antigüedad y a quienes nunca volverá a ver después de la separación; hace servicio para ellos. Muy raramente puede alcanzar total lealtad y sinceridad; según esa proporción sus virtudes y cualidad se achican. No como el más elevado de los animales sino que en el momento en que él caiga al revés y que se convierta en la situación de ser el más indefenso y bajo de los animales respecto a la mente, la fe en el Más Allá llega al rescate. Transforma su tiempo estrecho como la tumba en un tiempo muy ancho que contiene el pasado y futuro. Muestra una esfera de existencia como el mundo, tal vez sin inicio y toda la eternidad.
Ama, respeta, compadece y ayuda a su padre por ser su padre en la morada de dicha y en el mundo de los espíritus, a su hermano por pensar en su hermandad hasta la eternidad, a su esposa por saber que es su más bella compañera de vida, incluso en el Paraíso. No explota los servicios importantes que son para las relaciones en esa gran esfera ancha de vida y existencia para los asuntos insignificantes, rencores y beneficios pequeños del mundo. Tiene éxito en fidelidad seria y sinceridad pura, sus virtudes y cualidades empiezan a elevarse según su grado y en esa proporción. Su humanidad se eleva.
Ese ser humano que no alcanza al gorrión con respecto al placer de vida, se vuelve en el más distinguido de los invitados y venturado del universo, superior a todos los animales, en el siervo más amado y aceptado del Dueño del Universo. También este resultado se explicó con pruebas en Risale‑i Nur, debido a considerarlo suficiente, se cortó breve.
Su cuarto beneficio se relaciona con la vida social del ser humano
Un resumen de ese resultado que se notificó en el Cuarto Rayo de Risale‑i Nur es esto:
Los niños que forman un cuarto de la raza humana, pueden vivir como un ser humano y pueden llevar las habilidades de la humanidad a través de la fe en el Más Allá. En caso contrario, dentro de las preocupaciones dolorosas para adormecerse a sí mismo y hacer que se olvide de él, vivirá con sus juguetes infantiles, con una vida traviesa. Porque por causa de la muerte de los niños cada vez como él alrededor suyo, provoca un efecto en su cerebro delicado, en su corazón débil que lleva deseos largos en el futuro y en su espíritu sin resistencia tanto que hace la vida y mente como una herramienta de tormento y tortura para ese pobre; en ese tiempo, a través de la enseñanza de la fe en el Más Allá, en lugar de esas preocupaciones que él esconde bajo los juguetes para no verlas, percibe una alegría y relieve, y dice:
“Este hermano o amigo mío falleció, se volvió en un ave del Paraíso. Se divierte y pasea mejor que nosotros. Mi madre falleció, pero fue a la misericordia divina, de nuevo me tomará en su brazo en el Paraíso y me acariciará, yo también veré a mi madre compasiva.” De esta manera puede vivir humanamente.
También, los ancianos que forman un cuarto de la humanidad, pueden encontrar pronto el consuelo contra la extinción de su vida, su entrada en la tierra y el cierre de su bonito mundo bello, solamente pueden encontrarlo en la fe en el Más Allá. En caso contrario, esos venerables padres misericordiosos y abnegadas madres compasivas sufrirían una lamentación de espíritu y un tumulto de corazón, tanto que el mundo sería un calabozo desesperado y la vida sería un tormento tortuoso para ellos.
Pero la fe en el Más Allá les dice: “No se preocupen. Ustedes tienen una juventud eterna, vendrá… una vida brillante y una infinita duración de vida les está esperando. Se encontrarán con alegría con sus hijos y parientes que ustedes han perdido. Todas las bondades que ustedes han hecho, están guardadas, recibirán sus recompensas.” De esta manera la fe en el Más Allá da un consuelo y extensión a ellos, tanto que si cien ancianidades se juntan a la cabeza de cada uno de ellos, no los hará desesperados.
Los jóvenes que forman un tercio de la raza humana, cuyos deseos están en ebullición, ellos están derrotados ante los sentimientos y esos jóvenes con mente atrevida que no entran en razón siempre; si pierden la fe en el Más Allá y si no recuerdan el tormento del Infierno, la propiedad y castidad de la gente honorable, la comodidad y honor de los débiles y ancianos quedan en peligro. Algunos destruyen la dicha de un hogar feliz para un minuto de placer y sufre tormento por cuatro o cinco años en la cárcel como esta. Se vuelve como un animal monstruoso.
Si la fe en el Más Allá viene a su ayuda, entra en razón rápidamente. “Aunque la policía del gobierno no me vea y yo pueda esconderme de ellos; pero si me ven los ángeles de un Rey Glorioso que tiene un calabozo como el Infierno, y guardan mis maldades. Yo no soy errante y soy un viajero encargado con un deber. Yo también seré anciano y débil como ellos.” De esta manera, de repente empieza a percibir compasión y respeto por las personas que él quiere asaltar injustamente. Considerando suficiente la explicación, ya que este significado se explica con evidencia en Risale‑i Nur, cortamos breve.
Una parte considerable de la raza humana consta de los enfermos, oprimidos, aquellos que están afligidos por una calamidad como nosotros, los pobres y los prisioneros con pena grave; si la fe en el Más Allá no llega a su ayuda, la muerte que viene ante sus ojos por el aviso de la enfermedad, la traición arrogante del opresor que él no pudo tomar la venganza y que él no pudo salvar su castidad desde sus manos, su desesperanza dolorosa que viene de la pérdida de la propiedad e hijo en vano en las calamidades grandes, la angustia deprimida que viene de sufrir el tormento de cárcel como esto por cinco o diez años por causa de unos minutos o unas horas de placer; seguramente estos transforman el mundo en un calabozo y la vida en un tormento tortuoso para esos pobres.
Si la fe en el Más Allá llega a su ayuda, de repente ellos toman un respiro; sus angustias, desesperanzas, preocupaciones e iras de venganza desaparecen según el grado de su fe en parte y a veces totalmente.
Incluso puedo decir que yo y algunos hermanos míos, en este encarcelamiento nuestro sin motivo y en esta horrible calamidad nuestra, si la fe en el Más Allá no nos ayudara, soportar un día nos afectaría como la muerte y nos induciría a renunciar de la vida. Pero doy infinitas gracias a Dios, he sufrido esta calamidad de muchos de mis hermanos a quienes amo tanto como mi vida, y he sufrido su dolor por las lágrimas y llantos de miles de tratados de Risale‑i Nur y mis dorados, ornamentados libros valiosos, que amo tanto como a mis propios ojos, y aunque no puedo soportar poca traición y dominación, les prometo el siguiente:
La luz y la fuerza de la fe en el Más Allá me han dado tanta paciencia, resistencia, consuelo, fortaleza y tal vez entusiasmo por ganar una recompensa mayor en una rentable lección de prueba como un luchador; como dije al principio de este tratado, me considero en una hermosa y auspiciosa madraza digna del título de Madraza de José. Si no existieran las enfermedades que ocurren de vez en cuando y la sensibilidad que conlleva la vejez, habría trabajado más duro en mis lecciones con perfección y con un corazón confortable. Lo que sea… esto entró por un aporte externo al tema, que me disculpen.
Además, un pequeño mundo de cada persona, tal vez incluso un pequeño paraíso, es su propia casa. Si la fe en el Más Allá no domina en la felicidad de ese hogar, los miembros de esa familia sufrirán preocupaciones y tormentos dolorosos, cada uno al nivel de la compasión, el amor y la relación. Ese Paraíso suyo se convierte en Infierno. O adormece su mente con entretenimientos y libertinajes temporales. (Ve al cazador como un avestruz, no puede escapar, no puede volar. Pone su cabeza en la arena, para que no sea visto.) Pone su cabeza en negligencia, para que la muerte, la destrucción y la separación no lo vean. Encuentra una solución temporal e imprudente, como cancelar el sentimiento.
Porque, por ejemplo: una madre tiembla al ver a su hijo, por el que sacrifica su alma, siempre expuesto al peligro. Y los niños que no pueden salvar a su padre ni a su hermano de los constantes problemas sienten tristeza y cobardía permanentes. En comparación con esto, en esta vida mundana caótica e inestable, la vida familiar que se cree feliz, pierde su felicidad en muchos aspectos, e incluso las relaciones y amistades en una vida corta no brindan verdadera lealtad, sinceridad pura, ni servicio ni amor desinteresados. La moralidad disminuye en esa proporción, tal vez se cae.
Si la fe en el Más Allá entra en ese hogar, de repente lo iluminará; uno sinceramente respeta, ama, tiene compasión, es leal, no mira sus defectos según las relaciones, la compasión, la amistad y el amor entre ellos, no por un corto período de tiempo, sino que para la continuación de esas relaciones, incluso en la felicidad eterna en el Más Allá; así la moralidad se eleva. La felicidad de la verdadera humanidad comienza a desarrollarse en ese hogar. Se cortó breve basándose en que este significado se notificó con pruebas en Risale‑i Nur.
Además, cada ciudad es un hogar ancho para su propia gente. Si la fe en el Más Allá no impera entre los miembros de esa gran familia, en lugar de sinceridad, pureza, virtud, patriotismo, abnegación, la complacencia divina y recompensas en el Más Allá, que son los fundamentos de la buena moralidad, se producen situaciones como el rencor, el interés propio, la falsedad, el egoísmo, la artificialidad, la hipocresía, el soborno, y el engaño. Bajo el aparente orden y humanidad, prevalecen los significados de anarquismo y brutalidad; la vida de esa ciudad se envenena. Los niños empiezan a portarse mal, los jóvenes empiezan a emborracharse, los fuertes empiezan a actuar con crueldad y los ancianos empiezan a llorar.
En comparación con esto, el país es también un hogar y la patria es la casa de una familia nacional. Si la fe en el Más Allá gobierna en estos hogares vastos, de repente comenzarán a desarrollarse en esa vida un respeto sincero, una misericordia seria, un amor sin soborno, una asistencia, un servicio sin fraude, una bondad y una ética sin hipocresía, una grandeza y una virtud sin egoísmo.
Les dice a los niños: “Existe el Paraíso, deja de ser travieso”. Da tranquilidad a través de las lecciones del Corán.
Les dice a los jóvenes: “Existe el Infierno, deja de emborracharte”. Les hace entrar en razón.
Le dice al opresor: “Hay un castigo severo, serás abofeteado”. Inclina la cabeza ante la justicia.
A los ancianos les dice: “Te espera una felicidad más elevada y más permanente en el Más Allá y una juventud fresca y eterna, más que todas las dichas que te abandonaron. Trata de ganártelos.” Convierte su llanto en risa.
Comparado con éstos, muestra sus efectos beneficiosos e ilumina a cada grupo, pequeño o grande. ¡Que resuenen los oídos de los sociólogos y deontologías, que se ocupan con la vida social de la humanidad!
Si se compara con otros los cinco o seis ejemplos que hemos mencionado entre los miles de beneficios de la fe en el Más Allá, se entenderá claramente que la fuente de la felicidad en los dos mundos y las dos vidas es únicamente la fe en Allah.