Halik‑i Rahim, Creador Clemente, Rezzak-i Kerim, Sustentador Benevolente y Sani-i Hakím, Artífice Sabio, ha hecho de este mundo un escenario festivo para el mundo de los espíritus y los seres espirituales. Lo ha adornado con las maravillas de los grabados de todos Sus nombres, y ha equipado a cada espíritu, grande o pequeño, elevado o bajo, con un cuerpo apropiado y capacidades adecuadas para disfrutar de los innumerables dones y bellezas de ese festín. Así, les otorga una existencia corpórea y los envía una vez a este lugar de contemplación.
Este grandioso festival, que se extiende tanto en el tiempo como en el espacio, ha sido dividido en siglos, años, estaciones e incluso días y regiones. Cada siglo, cada año, cada estación e incluso cada día y cada lugar se ha convertido en una especie de desfile para los seres con alma y las creaciones naturales.
En particular, la superficie de la Tierra, especialmente durante la primavera y el verano, se convierte en un espectáculo tan deslumbrante de festividades continuas para las criaturas pequeñas que atrae la atención de los ángeles y de los seres celestiales, así como de los habitantes del cielo. Para los reflexivos, se convierte en un campo de contemplación tan delicioso, que la mente es incapaz de describirlo.
Sin embargo, frente a las manifestaciones del nombre “Rahman” y “Muhyi”, Misericordioso y Dador de Vida, en este festín divino y en este festival de misericordia, aparecen los nombres “Kahhar” y “Mumit”, Subyugador y El que da la Muerte, que introducen la separación y la muerte. Esto parece, en apariencia, no concordar con la amplitud de la misericordia mencionada en la aleyaوَسِعَتْ رَحْمَتِى كُلَّ شَيْءٍPero en verdad, hay varias formas en las que estos aspectos sí se armonizan. Una de ellas es la siguiente:
Sani‑i Kerim, Artífice Benevolente, Fatir-i Rahim, Creador Clemente, después de que cada grupo de criaturas haya terminado su desfile y se hayan obtenido los resultados deseados de dicho desfile, generalmente las aparta del mundo de una manera misericordiosa, haciéndoles sentir desinterés y fatiga hacia este mundo. Les otorga una inclinación hacia el descanso y un anhelo por emigrar a otro mundo. Así, cuando son liberados de la tarea de la vida, despierta en sus almas un intenso deseo de regresar a su patria original.
Asimismo, no está lejos de la infinita misericordia de Aquel Rahman que; así como otorga el rango de martirio a un soldado que perece en el cumplimiento del deber y en la labor de la lucha, y recompensa a una oveja sacrificada dándole en el Más Allá un cuerpo físico eterno, concediéndole sobre el puente de Sirat el grado de ser una montura similar a Burak para su dueño…
Del mismo modo, tampoco está lejos de Su inagotable tesoro de misericordia que existan —para los demás seres vivos y animales que perecen y sufren severas dificultades en el cumplimiento de sus particulares deberes naturales de Rab y en la obediencia a las órdenes de Subhan— una especie de recompensa espiritual apropiada para ellos y una tipo de salario espiritual conforme a sus capacidades. De modo que no se aflijan demasiado por partir de este mundo, sino que, por el contrario, queden complacidos.
لَا يَعْلَمُ الْغَيْبَ اِلَّا اللّٰهُ
Sin embargo, la criatura más noble entre los seres vivos, y la que más disfruta de estos festivales en cantidad y calidad, es el ser humano. A pesar de su profundo apego y fascinación por el mundo, como una manifestación de la misericordia, se le concede un estado de deseo por el mundo eterno, lo que lo hace desprenderse del mundo y anhelar el Más Allá. Un ser humano que no se ahoga en la incredulidad puede beneficiarse de este estado, y así, partir de este mundo con tranquilidad y paz en su corazón. Ahora, presentaremos cinco razones que conducen a este estado de deseo.
Primera: con la llegada de la vejez, las cosas bellas y atractivas del mundo muestran la marca de la decadencia y la mortalidad, revelando su amarga verdad. Esto aleja a la persona del mundo y la dirige hacia la búsqueda de algo eterno en lugar de lo efímero.
Segunda: dado que el 99% de los seres queridos de una persona ya han dejado este mundo y se han establecido en otro, ese lazo de amor profundo inspira un deseo de ir hacia donde ellos están. Así, la muerte y el destino son recibidos con alegría.
Tercera: la infinita debilidad e impotencia en el ser humano se hace evidente, mostrando lo pesada que es la carga de la vida y el esfuerzo de vivir. Esto provoca un deseo sincero de descanso y un anhelo genuino de viajar a otro mundo.
Cuarta: la luz de la fe en Allah muestra al creyente que la muerte no es una aniquilación, sino que una mudanza. La tumba no es la entrada a un pozo oscuro, sino que la puerta a mundos luminosos. Comparada con el más allá, el mundo es una prisión, incluso con todo su esplendor. Salir de la prisión del mundo hacia los jardines del paraíso, dejar atrás el molesto bullicio de la vida corporal para entrar en el mundo del descanso y en el campo abierto del vuelo de los espíritus, y liberarse del ruido inquietante de las criaturas, llegar a la presencia de Rahman, por supuesto es un viaje que se desea con mil vidas, e incluso es una dicha.
Quinta: el Corán enseña al ser humano, que escucha a través del conocimiento y la luz de la verdad, que contiene la verdadera naturaleza del mundo, mostrando que el apego y el amor por este mundo carecen de sentido. Le dice y demuestra al ser humano lo siguiente:
"El mundo es un libro de Samed, Absoluto. Las letras y palabras de este libro no indican sus propias realidades, sino que señalan la esencia, los atributos y los nombres de Otro. Así que entiende su significado, pero no te aferres a sus ornamentos.
Además, es un campo de cultivo: planta tus semillas, recoge tu cosecha y consérvala; desecha lo innecesario y no le des importancia.
También es un conjunto de espejos que continuamente vienen y van uno tras otro. Conoce al que se refleja en ellos, observa su luz, comprende las manifestaciones de Sus nombres y atributos que aparecen en esos espejos, y ama a quien se nombra a sí mismo. Desconéctate de esos fragmentos de vidrio que están destinados a romperse y desaparecer.
Además, el mundo es un mercado en movimiento. Haz tus negocios, obtén tus ganancias y no corras en vano tras las caravanas que huyen de ti y no te prestan atención.
El mundo es un lugar temporal de recreo. Míralo con ojos de reflexión y no te fijes en su fea apariencia externa, más bien, presta atención a su rostro oculto y hermoso que mira a Cemil‑i Baki, Bello y Eterno. Haz un paseo agradable y útil, y cuando las cortinas que muestran esas bellezas se cierren, no llores como un niño sin sentido, ni te preocupes.
El mundo es también una posada temporal. Así que, come y bebe dentro de los límites que establece el Generoso Anfitrión que la construyó, agradece, y actúa de acuerdo con Su ley. Luego, no mires hacia atrás cuando te marches, sino que sigue adelante sin involucrarte innecesariamente en cosas triviales. No te preocupes por lo que te deja ni por lo que no te pertenece, y no te ahogues en las preocupaciones de los asuntos temporales." Estas verdades evidentes muestran los misterios ocultos del mundo y hacen que la separación de él sea mucho más fácil, e incluso, para aquellos que son conscientes, puede hacerla deseable. Además, demuestran que hay una señal de Su misericordia en todo y en cada uno de Sus actos.
Así como el Corán señala estos cinco aspectos, también lo hacen muchas otras aleyas en sus aspectos particulares.
¡Ay de aquellos que no tengan una parte de estos cinco aspectos…!