Vigesimoquinto Destello
Consta de Veinticinco Remedios
(Se escribió como un bálsamo, consuelo, una prescripción espiritual, una visita al enfermo, y como un pronto mejoramiento a los enfermos.)
Advertencia y Apología: Tal como esta prescripción espiritual se escribió con una velocidad superior a todos los otros escritos nuestros, también siendo opuesto a todos los otros, sin encontrar tiempo para la revisión y poner atención, solamente una vez se revisó con mucha velocidad, como su escrito. Es decir, quedó desordenado como el primer borrador. Para no corromper con arte y atención los recuerdos que vienen al corazón naturalmente, no consideramos necesario analizarlo de nuevo. Los lectores, especialmente los enfermos, qué no se fastidien ni se ofendan de algunas expresiones desagradables o palabras y frases pesadas, qué hagan oración por mí también.
﷽
اَلَّذ۪ينَ اِذَٓا اَصَابَتْهُمْ مُص۪يبَةٌ قَالُٓوا اِنَّا لِلّٰهِ وَاِنَّٓا اِلَيْهِ رَاجِعُونَ
وَالَّذ۪ي هُوَ يُطْعِمُن۪ي وَيَسْق۪ينِ ❋ وَاِذَا مَرِضْتُ فَهُوَ يَشْف۪ينِ
En este Destello, notificamos concisamente veinticinco remedios que podrán ser un consuelo verdadero y un bálsamo beneficioso para los enfermos, y para aquellos que sufren una calamidad, que consisten en una décima parte de la raza humana.
Primer Remedio
¡Oh desesperado enfermo! No te preocupes, sino ten paciencia. Tu enfermedad no es una aflicción, sino que es un tipo de remedio para ti. Porque el transcurso de la vida es un capital y se está yendo. Si no se encuentra su fruto, se pierde. Además si es con comodidad y negligencia pasa muy rápido. La enfermedad provoca que ese capital tuyo se vuelva fructífero, con grandes beneficios. Además no permite que la vida pase rápidamente, la mantiene y la prolonga… para que se vaya después de dar sus frutos.
Así, como una indicación a que la duración de la vida se vuelve larga a través de la enfermedad, este proverbio se pasea por las lenguas: “El tiempo de la calamidad es muy largo, el tiempo del bienestar dura muy poco.”
Segundo Remedio
¡Oh impaciente enfermo! Ten paciencia, o mejor da gracias. Esta enfermedad tuya puede transformar cada minuto de la duración de la vida, en una hora de adoración.
Porque la adoración es de dos tipos: Uno es la adoración positiva, que son conocidas adoraciones, como oraciones rituales e invocaciones. El otro tipo son las adoraciones negativas; mediante las enfermedades y calamidades, aquel que sufre la calamidad percibe su inhabilidad y debilidad. Se refugia en su Halik‑i Rahim, Creador Compasivo, suplica a Él. Alcanza una pura adoración espiritual sin hipocresía.
Sí, la vida que pasa con enfermedad, con la condición de no quejarse de Allah, – hay narraciones auténticas – se considera como adoración para el creyente. Incluso es contundente con la narración autentica, y veraces descubrimientos espirituales, que un minuto de enfermedad de algunos enfermos que tienen paciencia y que dan agradecimientos, se considera como una hora de adoración, y un minuto de algunos virtuosos se considera como un día de adoración.
No te quejes de la enfermedad que transforma un minuto de tu vida en mil minutos, y que hace que ganes una vida larga; sino que da gracias a ella.
Tercer Remedio
¡Oh enfermo intolerante! El ser humano vino a este mundo no para vivir en comodidad y recibir placer; el testigo de esto es que aquellos que vienen permanentemente se van, los jóvenes se envejecen y se revuelcan continuamente en destrucción y separación.
Además, a pesar de que el ser humano es el más perfecto, más elevado y más rico de los seres vivos, respecto a las herramientas, a pesar de que ciertamente es como el sultán de los seres vivos; por medio de pensar en los placeres pasados y calamidades que vendrán, pasa una vida en un nivel muy bajo, con dolores y dificultades en comparación con el animal.
Es decir, el ser humano vino a este mundo no solamente para vivir bien y pasar una vida con comodidad y paz, sino que el ser humano que tiene un gran capital en sus manos, vino a trabajar para la dicha de una vida eterna y permanente, a través de un negocio aquí. En cuanto al capital que se le dio a sus manos, es la duración de la vida. Si no existe la enfermedad, la salud y bienestar provocan negligencia, muestran el mundo como agradable y lo hacen que uno olvide el Más Allá. Uno no quiere recordar la tumba ni la muerte; hacen que uno gaste el capital de su vida en vano. En cuanto a la enfermedad, de repente provoca que uno abra sus ojos. Le dice a su cuerpo: “No eres inmortal ni independiente, sino que tienes un deber. Deja el orgullo, piensa en tu creador, sepas tú que irás a la tumba, y prepárate según esto.”
Así, en este punto de vista, la enfermedad es una aconsejadora que de ninguna manera engaña, y un guía que advierte. Y menos quejarse de ella, sino que se debe dar gracias en este aspecto, si se pone más grave se debe pedir paciencia.
Cuarto Remedio
¡Oh enfermo quejumbroso! Lo que mereces tú no es quejarse, sino dar gracias y tener paciencia. Porque tu cuerpo, tus órganos y herramientas no son tu propiedad. Tú no los hiciste ni los compraste desde otras mesas de trabajo. Es decir, son la propiedad de otro. Su dueño subyuga sobre su propiedad como él quiera.
Tal como se dijo en la Vigesimosexta Palabra, un artista que es muy hábil y muy rico, para mostrar su arte bello y su riqueza valorable, con un propósito de que una persona miserable cumpla el deber de un modelo a cambio de un pago, durante una hora, hace que ese pobre vista una camisa o una vestimenta que él cosió con mucho arte y adornos. Trabaja sobre ella y le da diferentes formas. Para mostrar las maravillosas especies de su arte, la corta, cambia, la alarga y acorta. Acaso si esta miserable persona pagada dijera al artista: “Me causas molestia, me estás dando problema por las situaciones, me haces inclinar y levantarme, y corrompes mi belleza cortando y acortando esta camisa que me embellece.” ¿Tiene derecho de decir esto? ¿Puede decir: Actuaste sin compasión e injustamente?
Tal como este ejemplo, ¡oh enfermo!, Sani‑i Zulcelal, el Artífice Majestuoso te vistió con una camisa de cuerpo, que está adornada con sentimientos luminosos como ojos, orejas, mente y corazón; para mostrar los bordados de los bellos nombres divinos, te cambia en muchos estados, te varia en muchas situaciones. Del mismo modo que tú conoces su nombre Rezzak, Sustentador a través del hambre, que sepas su nombre Shafi, Curador a través de tu enfermedad. Debido a que los dolores y calamidades muestran las reglas de algunos nombres suyos, existen destellos desde la sabiduría, rayos desde la misericordia y muchas bellezas dentro de esos rayos.
Si se abre el velo, encontrarás agradables sentidos bellos atrás del velo de la enfermedad que temes y odias.
Quinto Remedio
¡Oh paciente que está afligido por la enfermedad! En esta época llegué a un veredicto mediante mi experiencia, que la enfermedad es una bendición divina para algunos, es un regalo de Rahman, el Misericordioso. Durante estos últimos ocho o nueve años, a pesar de mi ineficiencia, algunas personas jóvenes se encontraron conmigo para pedir oración por causa de la enfermedad. Puse mi atención, en que cualquier joven enfermo que vi empieza a pensar en el Más Allá, en proporción a otros jóvenes. No lleva la embriaguez de la juventud. Se salva a sí mismo en cierto grado de los deseos animales que están dentro de la negligencia. Yo también veía que su enfermedad que era soportable, fue una bendición divina; les recordaba esto a ellos. Les decía: “Hermano mío, no me opongo a esta enfermedad tuya, no siento compasión por la enfermedad hacia ti, ni me lamento por ti, así que no hago oración. Trata de tener paciencia hasta que la enfermedad te despierte totalmente, y después de que la enfermedad termine su deber, insha’Allah Halik‑i Rahim, Creador Compasivo te dé la salud.”
Además decía: “Algunos pares tuyos caen en negligencia por la calamidad de salud, dejan la oración ritual, no piensan en la tumba, olvidan a Allah, de esta manera con un gozo aparente de una hora de la vida mundana, afecta y daña su infinita vida eterna, tal vez la destruye. Tú, a través de la mirada de la enfermedad ves tu tumba, que es una morada tuya, a la que irás en todo caso, y atrás de ella, ves las moradas en el Más Allá, y actúas según ellas. Es decir, la enfermedad para ti es una salud. La salud que algunos pares tuyos tienen, es una enfermedad.”
Sexto Remedio
¡Oh enfermo que se queja del dolor! Te pregunto: piensa en tu vida pasada y recuerda los días con bienestar, y los tiempos con calamidad y dolor. De todos modos, dirás “oh” o “ah”. Es decir, tu corazón o tu lengua dirá “elhamdulillah, doy gracias” o “qué pena, qué lástima”.
Pon atención, lo que hace que digas “oh elhamdulilah, gracias a Allah”, es pensar en los dolores y calamidades que viviste; excava un placer espiritual que tu corazón da gracias. Porque el cese del dolor da placer. Debido a que esos dolores y calamidades, a través de su cese heredaron un placer en el espíritu, que si se excava a través de la reflexión, derrama un gozo desde el espíritu, gotean agradecimientos.
Los que te hacen decir “que pena, que lástima”, son esos estados placenteros y alegres que viviste en el pasado; por su cese, heredas un dolor permanente en tu espíritu, en cualquier tiempo que piensas en ellos se excava ese dolor de nuevo, derrama lamento y anhelo.
Ya que un placer ilícito por un día, a veces provoca sufrir un dolor espiritual por un año. El dolor que viene por causa de una enfermedad pasajera que dura un día, provoca un placer espiritual de recompensa por muchos días, y un gozo espiritual que viene de salvarse de ella a través de su cese.
Piensa en el resultado de esta enfermedad pasajera que tú tienes por ahora, y la recompensa en su faceta interior; di “esto también pasará”; da gracias en lugar de quejarse.
Sexto Remedio
¡Oh hermano mío que piensa en el placer del mundo y que sufre por causa de la enfermedad! Si este mundo hubiera sido permanente, si no hubiera estado la muerte en nuestro camino, si no hubieran soplado los vientos de separación y cese, si no hubiera habido inviernos espirituales en el futuro tormentoso, yo también contigo me hubiera lamentado por tu estado. Pero ya que un día el mundo nos dirá “fuera”, tapará sus orejas a nuestro llanto; antes de que él nos expele fuera, nosotros desde ahora debemos dejar el amor de él mediante las advertencias de estas enfermedades. Antes de que él nos deje, debemos tratar de dejar el mundo de corazón.
Sí, la enfermedad nos advierte este sentido y nos dice esto: “¡Tu cuerpo no es de piedra ni de hierro, sino que se compuso de las distintas materias que están siempre disponibles a dispersarse. Deja el orgullo, comprende tu inhabilidad, conoce a tu dueño, que sepas tu deber, aprende por qué viniste a este mundo!” Advierte esto a la oreja del corazón ocultamente.
Además, ya que el gozo y placer del mundo no continúan. Especialmente si no son lícitos, son efímeros, dolorosos y pecadores. No llores por el pretexto de la enfermedad por perder ese gozo; al contrario, piensa en el aspecto de la adoración espiritual y recompensa para el Más Allá que están en la enfermedad, trata de recibir placer.
Séptimo Remedio
¡Oh enfermo que pierde el placer de la salud! Tu enfermedad no elimina el placer del otorgamiento divino que está en la salud, al contario, hace que lo pruebes y lo aumenta. Porque si una cosa continua, pierde su eficiencia. Incluso la gente de la verdad, unánimemente dicen que:اِنَّمَا الْاَشْيَاءُ تُعْرَفُ بِاَضْدَادِهَاes decir: “Cada cosa se sabe a través de su opuesto.” Por ejemplo, si no existe la oscuridad, no se sabe de la luz, queda sin placer. Si no existe el frío, no se entiende el calor, queda sin gozo. Si no existe el hambre, la comida no da placer. Si no existe el calor en el estómago, tomar agua no da placer. Si no existe la enfermedad, la salud es sin placer. Si no existe la aflicción, la sanidad no da gozo.
Ya que Fatir‑i Hakim, Creador Sabio quiere que el ser humano sienta todos los tipos de benevolencias Suyas, pruebe cada clase de Su otorgamiento, y quiere inducir al ser humano al agradecimiento siempre; equipa al ser humano con muchas herramientas que probarán y conocerán infinitos otorgamientos distintos en este universo; esto muestra que seguramente tal como Él da la salud y bienestar, también dará las enfermedades, aflicciones y problemas.
Te pregunto: “Si esta enfermedad no existiera en tu cabeza o en tu mano o en tu estómago, tú, percibiendo el placentero y agradable otorgamiento divino que está en la salud de tu cabeza, mano y estómago, ¿darías gracias? Seguramente, menos aún dar gracias, tal vez ni lo pensarías; gastarías esa salud inconscientemente en la negligencia, tal vez en el libertinaje.”
Octavo Remedio
¡Oh enfermo que piensa en su Más Allá! La enfermedad, como el jabón, limpia y purifica las manchas de los pecados. Es contundente, según el auténtico dicho del Profeta, que las enfermedades son la expiación para los pecados. Además existe en el dicho del Profeta: “Tal como sacudir un árbol con frutas maduras provoca que sus frutas caigan, el temblor de un enfermo con fe provoca que caigan sus pecados.”
Los pecados son enfermedades permanentes en la vida eterna. Incluso en esta vida mundana, son enfermedades espirituales para el corazón, consciencia moral y espíritu. Si tú tienes paciencia y no te quejas, te salvas de muchas enfermedades permanentes a través de esta enfermedad transitoria.
Si no piensas en los pecados o no sabes del Más Allá, o no conoces a Allah, tú tienes una enfermedad muy horrible, que es un millón de veces más grande que esta pequeña enfermedad que tienes. Llora por ella.
Porque tu corazón, espíritu y alma están relacionados con todos los seres del mundo. Esas relaciones se cortan mediante las separaciones y ceses permanentes, abren infinitas heridas en ti. Especialmente debido a que no sabes del Más Allá, piensas que la muerte fuera una ejecución eterna; simplemente, como si dentro de las heridas y moretones, tienes un cuerpo con enfermedades del tamaño de un mundo.
Así, antes que todo, se requiere buscar la medicina de la fe, que es la medicina cierta y un bálsamo ciertamente curativo para las infinitas enfermedades de este gran cuerpo espiritual tuyo, que está infinitamente herido y con enfermedades, y se requiere corregir la fe. El camino más corto para encontrar esa medicina es conocer el poder y misericordia de un Kadir‑i Zulcelal, el Omnipotente Majestuoso por la ventana de la inhabilidad y debilidad que esta enfermedad material muestra bajo el velo de la negligencia que ella rasga.
Sí, aquel que no conoce a Allah, tiene calamidades que llenan el mundo. El mundo de aquel que conoce a Allah está lleno con luz y alegría espiritual. Se percibe a través del poder de la fe según su nivel. Bajo esta alegría espiritual, curación y placer que vienen desde la fe, el dolor de las pequeñas enfermedades materiales se derrite y aplasta.
Noveno Remedio
¡Oh enfermo que conoce a su Creador! En cuanto al dolor, temor y miedo en las enfermedades, es porque la enfermedad a veces causa muerte. Por causa de que la muerte es horrenda aparentemente, y por la mirada de la negligencia: las enfermedades que pueden causar muerte atemorizan y provocan preocupación.
Primero: Sepas y tengas una fe cierta que: “La hora designada está destinada, no cambia.” Aquellos que lloran al lado de los enfermos muy graves, y que tienen buena salud, murieron, esos enfermos graves encontraron curación y siguieron viviendo.
Segundo: La muerte no es horrenda como se ve aparentemente. En muchos tratados a través de la luz que da el Sabio Corán, demostramos de una manera muy cierta, sin duda ni sospecha que: La muerte para los creyentes es una descarga de la carga del deber de la vida;
también, es un recreo de la adoración, que es la instrucción y entrenamiento en la prueba que está en la morada del mundo;
también es un medio para encontrarse con el noventa y nueve por ciento de sus amigos y parientes que fueron al otro mundo;
también es un intermedio para entrar en su patria verdadera y eterno rango de dicha;
también es una invitación al jardín del Paraíso desde el calabozo del mundo;
también desde la benevolencia de su Halik‑i Rahim, Creador Compasivo es una espera para recibir el pago a cambio de su propio servicio.
Ya que la realidad de la muerte, en el punto de la verdad, es esto; no se debe mirar a ella con horror, al contrario, se debe mirarla como una introducción de la misericordia y dicha. Además, el hecho de que algunos de la gente de Allah temen a la muerte, no es por el horror de la muerte, sino que es para las buenas obras que ellos ganarán a través de la continuación del deber de la vida, obteniendo más méritos.
Sí, la muerte para los creyentes es la puerta de la misericordia. Para la gente desviada, es el pozo de la oscuridad eterna.
Décimo Remedio
¡Oh enfermo que se preocupa innecesariamente! Tú te preocupas por causa de la gravedad de la enfermedad. Esa preocupación tuya agrava tu enfermedad. Si quieres que la enfermedad se alivie, trata de no preocuparte. Es decir, piensa en los beneficios, méritos y transitoriedad veloz de la enfermedad, elimina la preocupación, corta la raíz de la enfermedad.
Sí, la preocupación duplica la enfermedad; bajo la enfermedad material, a través de la preocupación, da una enfermedad espiritual al corazón de uno; la enfermedad material se apoya en ella y permanece. Si esa preocupación se desaparece a través de la sumisión, complacencia y pensar en la razón de la enfermedad, una importante raíz de esa enfermedad se corta, se alivia, se desaparece en parte. Especialmente, por causa de las dudas infundadas, una iota de la enfermedad material a veces se agranda como diez veces más, mediante la preocupación. A través de la eliminación de la preocupación, nueve de diez de esa enfermedad se desaparece.
Tal como la preocupación aumenta la enfermedad, debido a que es como acusar a la sabiduría divina, criticar a la misericordia divina y quejarse de su Halik‑i Rahim, recibe bofetada al revés de su propósito, aumenta su enfermedad. Sí, tal como el agradecimiento aumenta el otorgamiento, asimismo el quejarse, aumenta la enfermedad y calamidad.
Además, la preocupación por sí misma es una enfermedad. Su remedio es saber la sabiduría de la enfermedad. Ya que supiste su sabiduría y beneficio, pone ese bálsamo sobre la preocupación y sálvate. En lugar de ¡ah!, di ¡oh!, en lugar de “qué lástima”, di “elhamdulillahi ala kulli hal, alabado sea Allah en toda circunstancia”.
Undécimo Remedio
¡Oh impaciente hermano enfermo! En adición de que la enfermedad te da un dolor presente, da un placer espiritual por el cese de la enfermedad anterior desde el tiempo de la enfermedad anterior hasta hoy, y da un gozo del espíritu por su mérito. No existe enfermedad durante el tiempo después de hoy, o tal vez después de esta hora, seguramente no existe dolor por causa de una cosa inexistente; si no existe dolor no puede existir tristeza. Debido a que tú dudas de una manera incorrecta, ocurre impaciencia.
Porque desapareciendo la parte material de todo el tiempo de la enfermedad antes de hoy, su dolor también desaparece con ella; quedaron el mérito de ella y el placer de su cese. A pesar de que debe darte beneficio y alegría, lamentarse por pensar en ellos y tener impaciencia, es locura. Los días que vendrán, todavía no vinieron. Pensar en ellos desde ahora con dudas infundadas por un día inexistente, una enfermedad inexistente y un dolor inexistente, lamentarse por esto, tener impaciencia y dar el color de existencia a tres niveles de la inexistencia, si esto no es locura, ¿qué más puede ser?
Ya que los tiempos de la enfermedad antes de esta hora, dan alegría y ya que el tiempo después de esta hora no existe, la enfermedad no existe y el dolor no existe; tú, no esparzas a la derecha e izquierda todo el poder de paciencia que Cenab‑i Hak, Altísimo Verdadero te dio. Acumúlalo contra el dolor que está en esta hora, di “¡Oh Sabur, el Dador de paciencia!”, resiste.
Duodécimo Remedio
Oh enfermo que queda privado de su adoración e invocaciones por causa de la enfermedad, y que se lamenta por esa privación! Sepas que: Es contundente según el dicho del Profeta, que un creyente devoto durante la enfermedad, igualmente gana el mérito de sus permanentes invocaciones que él no puede hacer por causa de la enfermedad. Un enfermo que cumple las oraciones obligatorias como sea posible, con paciencia y confianza en Allah, cumpliendo las adoraciones obligatorias, compensa otras Sunnas también de una manera sincera durante esa enfermedad grave.
Además la enfermedad provoca que el ser humano sienta su inhabilidad y debilidad. A través de la lengua de esa inhabilidad y debilidad, hace que uno haga oración con su estado y lengua. Cenab‑i Hak dio una infinita inhabilidad y una ilimitada debilidad al ser humano, para que invoque y rece de una manera permanente, refugiándose en la puerta de la misericordia divina. Según el misterio de la aleyaقُلْ مَا يَعْبَؤُ۬ا بِكُمْ رَبّ۪ى لَوْلَا دُعَٓاؤُكُمْes decir: “Si no existiera su rezo, qué valor tendrían”, debido a que un motivo del sincero rezo e invocación, que son la razón de la creación y el motivo del valor del ser humano, es la enfermedad, en este punto de vista no debe quejarse, sino dar gracias a Allah, y a través de mejorarse, no cerrar la fuente del rezo que la enfermedad abrió.
Decimotercer Remedio
¡Oh pobre persona que se queja de la enfermedad! La enfermedad es un considerable tesoro y un regalo divino muy valorable para algunas personas. Cada enfermo puede considerar su propia enfermedad como este tipo.
Ya que el tiempo de la hora designada no es evidente, Cenab‑i Hak, para salvar al ser humano de la total desesperanza y negligencia, y con la sabiduría de sostenerlo entre el temor y esperanza, y en el punto de mantener el mundo y también el Más Allá, ocultó la hora designada. Ya que la hora designada puede venir en cualquier tiempo, si coge al ser humano dentro de la negligencia, puede dañar mucho su vida eterna. La enfermedad disipa la negligencia, hace que uno piense en el Más Allá, recuerde la muerte; de esta manera uno se prepara. A veces gana tanto, que gana un rango durante veinte días, que él no ha podido ganar durante veinte años.
Por ejemplo: Entre nuestros hermanos, – que Allah tenga en su misericordia – habían dos jóvenes. Uno es Sabri de Ilama, el otro es Vezirzade Mustafa de Islamkoy. Estas dos personas, a pesar de que son analfabetos, veía con asombro que estaban en una línea más avanzada respecto a la sinceridad y servicio de la fe. No sabía su razón. Después de su fallecimiento comprendí que cada uno de los dos tenía una notable enfermedad. Mediante la guía de esa enfermedad, en lugar de otros jóvenes negligentes que dejan las oraciones rituales, tuvieron una abstención muy considerable de los pecados, estuvieron en un servicio muy importante y en una situación muy beneficiosa para el Más Allá. Insha’Allah, la dificultad de la enfermedad de dos años se volvió en el medio de millones de años de dicha en la vida eterna. Los rezos que hice a veces para la salud de ellos, ahora entiendo que fueron una mala oración respecto al mundo. Insha’Allah, ese rezo mío se haya aceptado para la salud en el Más Allá.
Así que estas dos personas, según mi creencia, encontraron un beneficio como una ganancia que se puede obtener a través de una abstención de los pecados durante diez años. Si ellos dos se hubieran tirado a la negligencia y libertinaje confiando en su salud y juventud como algunos jóvenes, si la muerte, vigilándolos, los hubiera atrapado justo dentro de las suciedades de los pecados, ellos hubieran hecho sus tumbas un nido de escorpiones y serpientes en lugar del tesoro de luces.
Ya que las enfermedades proporcionan beneficios como estos, no debe quejarse de ellas, sino con confianza en Allah y paciencia, se debe dar gracias y confiar en la misericordia divina.
Decimocuarto Remedio
¡Oh enfermo que le apareció un velo ante sus ojos! Si supieras qué tipo de luz y ojos espirituales están bajo el velo que aparece en los ojos de un creyente, dirías “Cien mil gracias a mi Rabb‑i Rahim, Señor Compasivo”. Contaré un evento para explicar este remedio. Así es:
Una vez se cerraron los ojos de la tía de Suleyman de Barla, que hizo servicio a mí durante ocho años con total lealtad sin ofenderme. Esa mujer piadosa, teniendo una buena consideración hacia mí cien veces superior a mi límite, me alcanzó en la puerta de la mezquita, diciendo “haz oración para que mis ojos se abran”. Yo también, haciendo la religiosidad de esa bendita mujer extasiada un intercesor en mi oración supliqué “Oh mi Rab, en aras de su devoción, abre sus ojos”. Al día siguiente, vino un oculista de Burdur, abrió sus ojos. Cuarenta días después sus ojos de nuevo se cerraron. Yo me puse muy triste, recé mucho. Inshaallah, ese rezo se acepte para su Más Allá. En caso contrario, ese rezo mío hubiera sido una mala oración muy incorrecta sobre ella. Porque para su hora designada faltaban cuarenta días. Cuarenta días después–qué Allah la tenga en su misericordia – ella falleció.
Así, esa difunta, en lugar de mirar patéticamente a los jardines de Barla durante cuarenta días, con sus frágiles ojos de la ancianidad, ganó la vista de los jardines del Paraíso en su tumba durante cuarenta mil días. Porque su fe fue fuerte y su devoción fue intensa.
Sí, si se cierra el velo ante los ojos de un creyente y entra en la tumba con los ojos cerrados, según su nivel, puede observar el mundo de luz muy superior a la gente del cementerio. Tal como en este mundo nosotros vemos muchas cosas y los creyentes ciegos no las ven. Esas personas ciegas, si fueron con la fe, en la tumba ven más que la gente del cementerio en esa proporción. Como mirar con los binoculares que muestran lo más lejano, en su tumba ven los jardines del Paraíso según su nivel, como el cine, y los observan.
Así, bajo el velo que está en tus ojos, a través del agradecimiento y paciencia, puedes encontrar un ojo que verá y observará el Paraíso que está más arriba de los cielos, a pesar de estar bajo la tierra. Así el oculista que eliminará ese velo en tus ojos y que hará que mires con ese ojo, es el Sabio Corán.
Decimoquinto Remedio
¡Oh enfermo que se lamenta y llora! ¡No te lamentes mirando a la apariencia de la enfermedad! Mira a su significado, di “oh”. Si el significado de la enfermedad no hubiera sido algo agradable, Halik‑i Rahim, Creador Compasivo no hubiera dado enfermedades a sus siervos, a los que Él más quiere. Sin embargo, en el auténtico dicho del Profeta dice:اَشَدُّ النَّاسِ بَلَاءً اَلْاَنْبِيَاءُ ثُمَّ الْاَوْلِيَاءُ ، ثُمَّ الْاَمْثَلُ فَالْاَمْثَلُ– ev kema kal‑, es decir: “Aquellos que sufren más las calamidades y dificultades son los más buenos y más virtuosos de los seres humanos.” En primer lugar, el Noble Eyyub Aleyhisselam, los profetas, los evliyas, cercanos a Allah y luego la gente piadosa, consideraron cada una de las enfermedades que ellos sufrieron como una adoración sincera y un regalo de Rahman, el Misericordioso; dieron gracias dentro de la paciencia. Las vieron como una cirugía que viene desde la misericordia de Halik-i Rahim.
¡Tú, oh enfermo que se lamenta y llora! Si quieres involucrarte en esta caravana luminosa, da gracias dentro de la paciencia. En caso contrario, si te quejas, ellos no te aceptarán en su caravana. Caerás en los pozos de la gente negligente. Irás en un camino oscuro.
Sí, hay algunas enfermedades que si resultan con la muerte, provocan una cercanía a Allah como martirio, como un mártir espiritual. Por ejemplo, las enfermedades que vienen de dar a luz, aquellos que mueren por causa del dolor de barriga, por ahogarse, quemarse y por plaga, son como mártires espirituales; también hay enfermedades muy benditas que provocan ganar el nivel de velayet, cercanía a Allah a través de la muerte.
Además debido a que la enfermedad alivia el amor y relación con el mundo a través del fallecimiento, alivia también la separación del mundo, que es muy dolorosa y amarga para la gente mundanal, a veces hace que la quieran.
Decimosexto Remedio
¡Oh enfermo que se queja de la angustia! La enfermedad inculca el respeto y compasión, que son lo más importante y muy agradables en la vida social del ser humano. Porque salva al ser humano de la abstención que lo induce a la desolación e inclemencia.
Porque según el misterio deاِنَّ الْاِنْسَانَ لَيَطْغٰى ٭ اَنْ رَاٰهُ اسْتَغْنٰىun nefs, alma maligna que tiene una abstención que surge de la salud y bienestar, no percibe el respeto a muchas hermandades que merecen respeto. Ni siente compasión por aquellos que sufren calamidad y enfermedad, que merecen compasión y misericordia.
Cuando se pone enfermo, entiende su inhabilidad y pobreza en esa enfermedad, respeta a sus amigos que merecen respeto. Percibe el respeto hacia sus hermanos creyentes que vienen a su visita o ayuda. Sintiendo la compasión por el ser humano, que viene de la clemencia a la raza humana, y sintiendo la misericordia hacia las personas que sufren calamidad, que es una cualidad muy importante del Islam, los compara consigo mismo, siente lastima por ellos en todo sentido, les compadece, si es capaz les ayuda, al menos reza por ellos, al menos va a su visita para preguntar cómo se sienten, que es sunna según la ley islámica, gana mérito.
Decimoséptimo Remedio
¡Oh enfermo que se queja de no poder hacer bondades por causa de la enfermedad! Da gracias, lo que abre la puerta de la bondad más sincera, es la enfermedad. En adición de que la enfermedad hace que el enfermo y los enfermeros que le cuidan por Allah, permanentemente ganen méritos, también es un medio muy importante para la aceptación de la oración.
Sí, cuidar a los enfermos otorga méritos notables para la gente creyente. Preguntar el estado de los enfermos, visitarlos pero con la condición de no aburrirlos, es la Buena Sunna del Profeta; se vuelve en la expiación para los pecados. En el dicho del Profeta dice: “Reciban el rezo de los enfermos, sus oraciones son aceptables.” Especialmente si el enfermo es uno de los parientes, especialmente si es de los padres, hacer servicio a ellos es una adoración notable y un mérito importante. Complacer el corazón de los enfermos, dar consuelo a ellos, se considera como una limosna importante.
Venturado es aquel hijo que en el tiempo de la enfermedad de sus padres, complace sus corazones muy sensibles, recibe sus buenas oraciones. Sí, a cambio de la compasión de sus padres, que es una verdad muy venerable en la vida social, aquel que corresponde con total respeto y con una compasión que merece el hijo en el periodo de la enfermedad de sus padres; incluso los ángeles aplauden diciendo “masha’Allah, barek’Allah, lo que Allah ha querido, que Allah lo bendiga” a la situación de ese hijo bueno y ante esa escena de fidelidad que muestra la sublimidad del ser humano.
Sí, en el periodo de la enfermedad, hay placeres que vienen de las compasiones, piedades y misericordias que aparecen alrededor de la enfermedad, que disminuyen su dolor a la nada y que son muy agradables y refrescantes.
La aceptabilidad del rezo del enfermo es un asunto importante. Yo, por treinta o cuarenta años, he rezado para la salud por causa de una enfermedad muscular en los hombros. Comprendí que la enfermedad se me dio para el rezo. Debido a que el rezo no eliminó el rezo, es decir el rezo no se eliminó a sí mismo, comprendí que el resultado del rezo es para el Más Allá; él mismo es un tipo de adoración, y a través de la enfermedad entiende su inhabilidad, y se refugia en la puerta de la misericordia divina. Es por eso, a pesar de que he rezado para la salud por treinta años, debido a que mi rezo no se aceptó aparentemente, a mi corazón no se le ha ocurrido dejar el rezo.
Porque la enfermedad es el tiempo del rezo; la curación no es el resultado del rezo, sino que si Cenab‑i Hakím-i Rahim, el Altísimo Sabio y Compasivo da curación, la da desde su benevolencia.
Además, si el rezo no se acepta de la manera que nosotros queremos, no se dice que el rezo no fue aceptable. Halik‑i Hakím, Creador Sabio sabe mejor, nos da lo que es bondadoso para nuestro beneficio. A veces, por nuestro beneficio transforma nuestros rezos para el mundo en los rezos para el Más Allá, los acepta de esa manera. Lo que sea…
Un rezo que obtiene sinceridad por el misterio de la enfermedad, especialmente que viene de la debilidad, inhabilidad, humildad y necesidad, es muy cercano a la aceptación. La enfermedad es un medio de un rezo así de sincero. El enfermo devoto, y también los creyentes que cuidan al enfermo, deben beneficiarse de este rezo.
Decimoctavo Remedio
¡Oh enfermo que dejó el agradecimiento y entró en quejarse! El quejarse surge de un derecho. Ningún derecho tuyo se perdió para que te quejes así. Tal vez existen muchos agradecimientos que debes como un derecho divino que tú no los cumpliste. Sin dar el derecho de Cenab‑i Hak, te quejas de una manera incorrecta, como pedir derecho injustamente. Tú no puedes quejarte mirando a aquellas personas sanas superiores a ti, sino que estás encargado de dar gracias mirando a los pobres enfermos que están en los niveles más bajos que tú, en el punto de la salud. Si tu mano está quebrada, mira a las manos cortadas. Si no tienes un ojo, mira a los ciegos que no tienen ojos. Da gracias a Allah.
Sí, nadie tiene derecho a quejarse mirando como a los superiores que a uno mismo, respecto al otorgamiento. El derecho de cada persona respecto a la calamidad, es mirar a aquellos que están superiores a sí mismo en el punto de la calamidad, así que dé gracias. Este misterio se explicó en algunos tratados a través de una analogía. Su resumen es esto:
Una persona hace que un pobre suba a la cima de un minarete. En cada paso del minarete, da un otorgamiento y regalo diferente. Justo en la cima del minarete, da el regalo más grande. Aunque él quiere agradecimiento y gratitud a cambio de esos distintos regalos, esa persona agresiva olvida todos los regalos que él recibió en todos esos pasos, o los desprecia, de esta manera no da gracias, sino que mira para arriba. Si dice “Ojala este minarete fuera más alto, subiría más arriba, ¿por qué no es muy alto como esa montaña, o el otro minarete?” y si empieza a quejarse, es una ingratitud tan grande y una injusticia.
Asimismo, a pesar de que un ser humano viene a la existencia desde la inexistencia, sin ser una piedra, un árbol o un animal, siendo un ser humano, siendo un musulmán, teniendo salud y bienestar por mucho tiempo, obtiene un otorgamiento en un nivel elevado, por causa de algunos malos funcionamientos, quejarse y no tener paciencia por perder o no alcanzar a algunos otorgamientos como la salud y bienestar, por no ser merecedor o por su mala voluntad o mal uso, y criticar el rububiyet, señorío divino diciendo: ¿Qué hice yo y por qué me ocurrió esto a mí?; una situación como esta es una enfermedad espiritual, que es más calamitosa que la calamidad material. Tal como pelear con la mano rota a través de su queja, aumenta su enfermedad.
El inteligente es aquel que se someta y tenga paciencia según el misterio deلِكُلِّ مُصِيبَةٍ اِنَّا لِلّٰهِ وَاِنَّٓا اِلَيْهِ رَاجِعُونَasí, que esa enfermedad termine su deber y se vaya.
Decimonoveno Remedio
Todos los nombres de Cemil‑i Zulcelal, el Bello y Majestuoso, a través de la expresión de Samed, el Absoluto, como Nombres Bellos, muestra que son bellos. El espejo de Samed, que es más sutil, bello y abarcativo entre los seres, es la vida. El espejo del bello es bello. El espejo que muestra las bellezas del bello se embellece. Cualquier cosa que suceda al espejo desde ese bello, es bella, asimismo cualquier cosa que suceda a la vida, es bella en el punto de la verdad. Porque muestra los bordados bellos de los bellos nombres divinos, que son hermosos.
Si la vida siempre pasa con salud y bienestar monótonamente, será un espejo defectuoso. Tal vez en cierto sentido hace sentir la inexistencia y la nada, y da aburrimiento. Disminuye el valor de la vida. Transforma el placer del transcurso de la vida en angustia. Con la intención de pasar el tiempo rápidamente por causa del aburrimiento, se tira al libertinaje o entretenimiento. Como la duración del encarcelamiento, hace la enemistad con el transcurso valorable de su vida, trata de matarla rápido y pasarla.
Pero una duración de la vida que se revuelca en transformaciones, acciones y distintos estados, hace que se sienta su valor, informa la importancia y placer de la duración de la vida. Incluso en la dificultad y calamidad, uno no quiere que la duración de la vida pase. No dice “uf, uf” por su aburrimiento, diciendo “ay de mí, el sol no se puso, la noche no pasó”.
Sí, pregunta a un señor muy rico que no trabaja, que tiene todo perfecto y que está en el colchón de la comodidad, “¿en qué situación estás?” Seguramente desde él escucharás palabras lastimosas, como “ay de mí, el tiempo no pasa, ven, juguemos backgammon, o encontremos un entretenimiento para pasar el tiempo.” O escucharás quejas como “me falta esta cosa, ojala hubiera hecho este trabajo”, que viene de la interminable ambición.
Luego pregunta a una persona que sufre por una calamidad, o un obrero o un pobre con dificultades ¿cómo está tu situación? Si está en razón, dirá: “Gracias a mi Rab, Señor, estoy bien, estoy trabajando. Ojala el sol no hubiera desaparecido rápido, que hubiera completado este trabajo también. El tiempo pasa rápido, la duración de la vida no para, se va. De hecho, sufro dificultades, pero esto también pasará, todas las cosas pasan así de rápido.” De esta manera, mediante su tristeza en su pasar, notifica que la duración de la vida espiritualmente es tan valiosa.
Es decir, en la dificultad y trabajo, uno percibe y comprende el placer y el valor de la vida. En cuanto al reposo y salud, amargan la duración de la vida, así que uno desea que ella pase.
¡Oh hermano enfermo! Sepas que tal como se demostró de una manera cierta y con detalles en otros tratados, la esencia y levadura de las calamidades, maldades e incluso de los pecados, es la inexistencia. En cuanto a la inexistencia, es maldad y oscuridad. Es porque los estados como reposo monótono, silencio, inacción y estancamiento, están cerca a la inexistencia y nada, hacen que uno perciba la oscuridad que está en la inexistencia, y provocan aburrimiento. En cuanto a la acción y transformación son la existencia, y hacen que uno perciba la existencia. En cuanto a la existencia, es pura bondad y luz.
Ya que la verdad es esto, la enfermedad que tú tienes se te mandó como un visitante para purificar, fortalecer y perfeccionar la vida valorable, y para muchos deberes como atraer la consideración de otras herramientas humanas de tu cuerpo alrededor de ese órgano enfermo, de una manera ayudante, y mostrar los bordados de distintos nombres de Sani‑i Hakím, Artífice Sabio. Insha’Allah, que rápidamente termine su deber y se vaya. Que diga al bienestar: “Ven tú, quédate permanentemente en lugar de mí, cumple tu deber, este hogar es tuyo; quédate en salud.”
Vigésimo Remedio
¡Oh enfermo que busca curación para su enfermedad! La enfermedad es de dos tipos: Un tipo es verdadero, el otro es por sospecha infundada. En cuanto al tipo verdadero, Shafi‑i Hakím-i Zulcelal, el Curador Sabio y Majestuoso en su suprema farmacia que es el globo terráqueo, estibó una curación para cada enfermedad. En cuanto a esos remedios, se requieren las enfermedades. Creó una curación para cada enfermedad. Tomar las medicinas para el tratamiento y usarlas es lícito. Pero se debe estar consciente de que la eficiencia y curación vienen de Cenab-i Hak. Tal como Él da el remedio, también Él da la curación.
Seguir los consejos de los expertos médicos religiosos es una medicina considerable. Porque la mayoría de las enfermedades surgen del mal uso, carencia de la dieta, despilfarro, faltas, lujuria y descuido. Un médico religioso seguramente aconseja y hace recomendaciones en una esfera lícita. Prohíbe el mal uso y despilfarro, y da consuelo. El enfermo confía en esos consejos y consuelos, su enfermedad se alivia, da un alivio en lugar de angustia.
Pero en cuanto al tipo por sospecha infundada, la medicina más efectiva de esto, es no dar importancia. Siempre y cuando se da importancia, ella se agranda e inflama. Si uno no le da importancia, ella se achica y dispersa. Tal como cuando y siempre se interfiere con las abejas, se acumulan en la cabeza del ser humano, si las ignoras, se dispersan. También, si uno da importancia a una imaginación que surge de una soga colgada que se ve, ella se agranda. Incluso, a veces hace que él huya como lunático. Si no da importancia, ve que esa soga ordinaria no es una serpiente, se ríe por su preocupación.
Si esta enfermedad imaginaria continua mucho, se vuelve realidad. Es una enfermedad mala en las personas nerviosas, con sospechosas infundadas. Hace de un grano como una cúpula, se rompe su fuerza espiritual. Especialmente si se encuentra con los despiadados médicos sin vocación, o con los médicos sin compasión, incitan más sus sospechas infundadas. Si es una persona rica, pierde su propiedad, si no, o pierde su mente o su salud.
Vigesimoprimer Remedio
¡Oh hermano enfermo! Hay un dolor material en tu enfermedad, pero te abarca un importante placer espiritual, que eliminará la eficiencia de ese dolor material. Porque, si tienes padres y parientes, su compasión antigua muy placentera que has olvidado desde hace mucho tiempo, se despertará de nuevo alrededor de ti, verás de nuevo esas miradas agradables que viste en tu niñez, muchas amistades alrededor de ti que han quedado muy escondidas y veladas, de nuevo te mirarán con amor, por eso seguramente ante todo esto, tu dolor material queda muy barato.
Además, debido a que las personas a la que le has hecho servicio con orgullo, y que te has esforzado por ganar su consideración, hacen servicio a ti compasivamente por causa de tu enfermedad, te volviste señor de tus señores. También, debido a que atrajiste hacia ti mismo la clemencia y compasión de la raza humana, que las personas llevan, encontraste muchos amigos ayudantes y camaradas compasivos desde la nada. También de nuevo desde la enfermedad, recibiste la orden de descanso desde los servicios muy difíciles; estás descansando.
Seguramente tu dolor pequeño, correspondiente a estos placeres espirituales, debe inducirte no a quejarse, sino al agradecimiento.
Vigesimosegundo Remedio
¡Oh hermano que está afligido por las enfermedades graves, como parálisis! En primer lugar, te doy una buena noticia, que para el creyente la parálisis se considera como bendita. He escuchado esto desde hace mucho tiempo, desde los evliyas, cercanos a Allah. No sabía su misterio. Un misterio suyo ocurre en mi corazón así:
La gente de Allah, para llegar a Cenab‑i Hak, salvarse de los enormes peligros espirituales del mundo, y para obtener la dicha eterna, siguió dos principios intencionalmente:
Primero: Es la reflexión de la muerte. Es decir: Pensando en que del mismo modo tal como el mundo es efímero, él mismo es un efímero invitado, un efímero huésped con deber, trabajaron para su vida eterna de esa manera.
Segundo: Para salvarse de los peligros del nefs, alma maligna y de los deseos ciegos, se esforzaron para matar el nefs a través de los aislamientos totales y ascetismos.
Usted, ¡oh hermano que perdió la salud de la mitad de su cuerpo! Sin la voluntad tuya se te dieron dos principios a ti, que son cortos, fáciles y motivo de dicha, que la situación de tu cuerpo siempre advierte el cese del mundo y la mortalidad del ser humano. Ya el mundo no puede ahogarte, la negligencia no puede cerrar tus ojos. El nefs seguramente no puede engañar a una persona que es como medio ser humano, con los deseos viles y con sus cosas placenteras; rápidamente se salva de la calamidad de ese nefs.
Así, el creyente, a través del misterio de la fe y a través de entregarse y confiar en Allah, puede beneficiarse de esa enfermedad grave, como la parálisis durante poco tiempo, como los aislamientos de los evliyas, cercanos a Allah. Ese tiempo de esa enfermedad grave, sale muy barata.
Vigesimotercer Remedio
¡Oh pobre enfermo solitario y desolado! Si la soledad y estar lejos de la tierra natal con tu enfermedad provocan que los corazones más duros se compadezcan de ti, y atraen la mirada de compasión, acaso Aquel que nos introduce a sí mismo con el atributo de Rahman‑ur Rahim, el Misericordioso y Compasivo en los inicios de todas las suras del Corán; Aquel que hace que todas las madres alimenten a todos los bebés a través de un destello de Su compasión maravillosa; Aquel que llena la faz de la tierra con los otorgamientos a través de una manifestación de Su misericordia; el Paraíso en una vida eterna, con todas sus bellezas, es una manifestación de Su misericordia; tu conexión con tu Halik-i Rahim, Creador Compasivo a través de la fe, tu invocación a Él con la lengua de inhabilidad de la enfermedad, conociéndolo; seguramente tu enfermedad de soledad en esta lejanía de la tierra natal, atrae Su mirada de misericordia hacia ti, en lugar de todas las cosas. Ya que Él existe y te cuida, existe todo para ti.
El que queda en soledad y lejos de la tierra natal, es aquel que no se conecta con Él a través de la fe y sumisión, o aquel que no da importancia a esa conexión.
Vigesimocuarto Remedio
¡Oh los cuidadores que hacen servicio a los inocentes niños enfermos, y a los ancianos que son como los niños inocentes! Frente a ustedes hay un comercio importante para el Más Allá. Ganen ese comercio con fervor y esfuerzo.
Las enfermedades de los niños inocentes son como un ejercicio, un ascetismo, una vacuna y una instrucción de Rab, Señor para dar resistencia contra los tumultos del mundo en el futuro; como estas, muchas razones que pertenecen a la vida mundana del niño, también en lugar de la expiación de los pecados para los mayores, que será un medio para la purificación de su vida y para su vida espiritual, el mérito que viene de las enfermedades que son como vacunas, que son el medio para el progreso espiritual en el Más Allá; según la gente veraz, es verdad que ese mérito entra en el cuaderno de obras de los padres, especialmente a la página de buenas obras de su madre, que prefiere la salud del niño a su propia salud, por el misterio de la compasión.
En cuanto a cuidar a los ancianos, uno obtiene un mérito considerable; es cierto por las narraciones auténticas y por muchos eventos históricos, que especialmente si son los padres, recibir sus rezos, complacer sus corazones y hacer servicio fielmente, son el medio de la dicha en este mundo y también la dicha en el Más Allá. Un hijo venturoso que obedece totalmente a sus padres ancianos, recibe la misma situación desde su hijo, asimismo si un desventurado hijo ofende a sus padres, es cierto por muchos eventos, que aparte de la tortura en el Más Allá, él recibe su castigo con muchas calamidades en este mundo.
Sí, no solamente cuidar a los parientes, sino también si uno se encuentra con los ancianos e inocentes desde la gente creyente (ya que hay una hermandad verdadera por el misterio de la fe), si el venerable enfermo anciano necesita de él, hacer servicio a él con alma y espíritu, es el requerimiento del Islam.
Vigesimoquinto Remedio
¡Oh hermanos enfermos! Si ustedes quieren un antídoto sagrado que es muy beneficioso, remedio para cada enfermedad y verdaderamente placentero; progresen en su fe. Es decir, a través del arrepentimiento, pedir perdón, oraciones rituales y adoración, usen esa fe, que es el antídoto sagrado y la medicina que viene de la fe.
Sí, por causa del amor e interés al mundo, la gente negligente, es como si tuviera un gran cuerpo espiritual y enfermo del tamaño del mundo. En cuanto a la fe, demostramos ciertamente en muchos tratados que de repente da una curación a esos golpes de cesaciones y separaciones del tamaño del mundo, y a ese cuerpo espiritual que está dentro de las heridas y moretones, lo salva de las heridas y da verdadera sanación. Corto breve para no darles dolor de cabeza.
En cuanto a la medicina de la fe, muestra su efecto cumpliendo las cosas obligatorias de la religión como sea posible. La negligencia, lujuria y deseos del nefs, alma maligna y entretenimientos ilícitos, obstaculizan el efecto de ese antídoto. Ya que la enfermedad elimina la negligencia, corta el apetito, obstaculiza ir a los placeres ilícitos, que se beneficien de ella. Utilicen las medicinas y luces sagradas de la verdadera fe a través del arrepentimiento, pedir perdón, rezo e invocación.
Qué Cenab‑i Hak les dé curación a ustedes, qué haga sus enfermedades una expiación de los pecados. Ámin, ámin, ámin.
اَلْحَمْدُ لِلّٰهِ الَّذ۪ي هَدٰينَا لِهٰذَا وَمَا كُنَّا لِنَهْتَدِيَ لَوْلَٓا اَنْ هَدٰينَا اللّٰهُ لَقَدْ جَٓاءَتْ رُسُلُ رَبِّنَا بِالْحَقِّ
سُبْحَانَكَ لَا عِلْمَ لَنَٓا اِلَّا مَا عَلَّمْتَنَٓا اِنَّكَ اَنْتَ الْعَل۪يمُ الْحَك۪يمُ
اَللّٰهُمَّ صَلِّ عَلٰى سَيِّدِنَا مُحَمَّدٍ ، طِبِّ الْقُلُوبِ وَدَوَائِهَا وَعَافِيَةِ الْاَبْدَانِ وَشِفَائِهَا وَنُورِ الْاَبْصَارِ وَضِيَائِهَا وَعَلٰى اٰلِهِ وَصَحْبِهِ وَسَلِّمْ
وَهُوَ لِكُلِّ دَٓاءٍ دَوَٓاءٌSu significado: “Este libro es el remedio para cualquier enfermedad”. Es una sutil coincidencia sutil: Junto a la copia que el Señor Re'fet escribió muy rápidamente desde el primer borrador, en otra copia escrita por Hüsrev, contamos los elifs que venían al principio de las líneas sin pensarlo; corresponde a esta fraseوَهُوَ لِكُلِّ دَٓاءٍ دَوَٓاءٌ Además, vuelve a coincidir con el nombre Said del autor de este tratado, con una diferencia. Sólo un elif en el texto del título del tratado no se incluye en el cálculo.
Es sorprendente que: La copia escrita por Süleyman Rüşdü, sin recordar ni pensar en ningún elif, incluye 114 elifs, coinciden con 114 Suras del Corán que contienen 114 curaciones sagradas, también coincide exactamente a la letra 114 deوَهُوَ لِكُلِّ دَٓاءٍ دَوَٓاءٌpor contar una sola, la “lam” duplicada.
Apéndice Del Vigésimoquinto Destello
Es la Decimoséptima Carta, que habiendo sido incluida en el libro Cartas, no ha sido incluida aquí.