*¡Oh Kadír‑i Zülcelal, Omnipotente y Majestuoso que hace las montañas como los mástiles con
tesoros para el barco del globo terráqueo!* A través de la instrucción del Generoso Mensajero Aleyhissalatu Vesselam y de la lección del Sabio Corán, comprendí que tal como los mares Te conocen e informan de Ti a través de sus extrañezas, asimismo, las montañas también Te conocen e informan de Ti a través de sus servicios y razones, como la serenidad del globo terráqueo ante los efectos de los terremotos, su silencio ante las tormentas interiores de él, su salvación ante la invasión de los mares, la purificación del aire de los gases dañinos, la mantención del agua y su almacenamiento, y la mantención de las minas necesarias para los seres vivos.
Sí, entre las especies de las piedras en las montañas, los tipos de materias que son remedios para distintas enfermedades, especialmente las variedades de minas, que son muy diversas y muy necesarias para los seres humanos, y las especies de las plantas que adornan las montañas y llanuras con sus flores y las animan con sus frutas; no existe alguno de ellos que a través de sus sabidurías, orden, sin la posibilidad de atribuirse a la casualidad, especialmente como la sal, el óxido de potasio, el sulfato de quinina y el alumbre, pareciéndose uno al otro aparentemente, y la total diferencia en sus sabores, y especialmente las diferentes especies de las plantas, sus distintas flores y frutas desde una simple tierra, atestiguan claramente la necesaria existencia de un Sani, Artífice que es infinitamente Kadír, Poderoso, Hakím, Sabio, Rahim, Compasivo y Kerim, Generoso; asimismo en los puntos de la unidad de la administración y de la unidad de manejo en su totalidad, de su conjunto, unión, baratura y multitud con respecto a la fuente, hogar, creación y arte, de la rapidez en hacerlos, atestiguan la unidad y unicidad de Sani.
Además, tal como los seres en la faz y en el abdomen de las montañas, se hacen en todos los lados del globo terráqueo, cada especie al mismo tiempo, de la misma manera, sin error, en forma muy perfecta y rápida, sin obstaculizar un trabajo al otro, su creación sin confundirlos a pesar de estar mezclados con otras especies; señalan la magnificencia de Tu rububiyet y la grandeza de Tu poder, que nada es pesado para ese poder.
Asimismo, con respecto a llenar la faz e interior de las montañas con ordenados árboles, plantas y minas, a manera de satisfacer las innumerables necesidades, incluso diversas enfermedades, incluso distintos gozos y diferentes apetitos de todos los seres vivos en la faz de la Tierra, y subyugarlos para los necesitados; señalan la infinita anchura de Tu misericordia y la vastedad infinita de Tu soberanía; y también dentro de las capas de la tierra, a pesar de estar escondidas, mezcladas y en la oscuridad, se prepararon con saber, ver sin confusión y con orden según las necesidades, e indican y señalan de una forma muy abierta la abarcatividad de Tu conocimiento que se relaciona con todas las cosas, la cobertura de Tu sabiduría a todas las cosas, que ordena todas las cosas, las bellezas de los manejos de Tu rububiyet de una manera clemente y benevolente a través de la preparación de las medicinas y del almacenamiento de las materias minerales y las sutilezas cautelosas de Tu favor.
Además, en esta posada del mundo, para los pasajeros invitados, las gigantes montañas respecto a ser un ordenado almacén de reserva y depósito de equipamientos para sus cosas esenciales y para sus necesidades en el futuro, y una bodega perfecta para muchos tesoros que se necesitan para la vida, indican, señalan y por cierto, atestiguan que un Sani que es benevolente, hospitalario a este nivel, sabio y compasivo así de tanto, poderoso así de tanto, y que ama proporcionar toda la necesidad de todas las cosas así de tanto, segura y ciertamente hay tesoros eternos de Sus otorgamientos eternos, en una morada eterna para Sus huéspedes, a los que Él quiere mucho. En lugar de las montañas aquí, las estrellas allí cumplen ese deber.
¡Oh Kádir‑i Kulli Shey, Todopoderoso sobre todas las cosas!
Las montañas y los seres en ellas están subyugados y estibados en Tu propiedad, con Tu fuerza y poder, con Tu conocimiento y sabiduría. Veneran y glorifican a su Halik, Creador que los emplea y subyuga de esta forma.