Primera Nota
He dicho dirigiéndose a mi nefs, alma maligna: ¡Oh negligente Said! sepas que pegar el corazón a una cosa que no te acompaña después de la destrucción de esta morada y que te separa de ti por la ruina del mundo, no es digno para ti. Especialmente, pegar el corazón a las cosas efímeras que te dan la espalda, dejándote en el colapso de tu siglo, especialmente que no te acompañan en el viaje al mundo intermediario, especialmente que no te custodian hasta la puerta de la tumba, especialmente que te dejan con una separación eterna durante unos años, y que cuelgan su pecado a tu cuello, especialmente, de una forma contra ti, te abandonan en el momento de su suceso, no es algo razonable.
Si tienes mente, deja los asuntos que son aplastados y rotos bajo las transformaciones en el Más Allá, estados en el mundo intermediario, y bajo las colisiones del mundo, y que no son capaces de acompañarte en el viaje eterno; no les des importancia, no te aflijas por su destrucción.
Mira a tu propia naturaleza: hay una facultad sutil entre tus facultades sutiles, que no puede estar conforme con algo fuera de la eternidad, y de un Ser Eterno. No puede poner su consideración a algo fuera de Él, no puede condescenderse con algo fuera de Él. Si tú das todo el mundo a ella, no puede satisfacer esa necesidad natural. En cuanto a esa cosa, ella es el sultán de tus sentimientos y facultades sutiles. ¡Obedece a ese sultán que se somete a la orden de Fatir‑i Hakím, y sálvate!‥