Octava Nota
¡Oh ser humano que no conoce el placer y dicha que están en el trabajar y obrar! Sepas: Cenab‑i Hak, por Su total generosidad, insertó la recompensa del servicio dentro del servicio mismo. Puso la retribución de la obra dentro de la obra misma. Así, por este misterio, los seres, incluso por un punto de vista los seres inanimados, en sus deberes particulares que se llaman las reglas de los creados, siguen las órdenes de Rab con total fervor y con un tipo de placer. Desde la abeja, mosquito y pollo, hasta el sol y la luna, todas las cosas cumplen su deber con un placer absoluto. Es decir, hay un placer en sus servicios, así que cumplen su deber perfectamente, sin pensar en el fin y los resultados por no tener la mente.
Si dices: Los seres vivos pueden recibir placer, ¿cómo los seres sin vida tienen fervor y reciben placer?
Respuesta: Los seres sin vida, no por su propia cuenta, sino por cuenta de los Nombres Divinos que se manifiestan en ellos, quieren y buscan un honor, un rango, una perfección, una belleza y un orden. En seguir sus deberes naturales, debido a que se vuelven en un reflejo y un espejo para los Nombres de Nur‑ul Envar, Luz de las Luces, se iluminan y perfeccionan. Por ejemplo: Tal como una gota y un diminuto vidrio, en su propio ser, son sin luz ni importancia, pero si giran su cara con su corazón puro hacia el sol, en ese tiempo, esa gota y pieza de vidrio sin luz ni importancia, se vuelven en un tipo de lugar de manifestación del sol y también sonríen a tu cara.
Así, tal como este ejemplo, los átomos y los seres con respecto a cumplir sus deberes, son los espejos para los Nombres de Ser Zulcelal, Majestuoso que tiene una belleza total y una perfección total; a través de esto, suben desde un nivel bajo como esa gota y esa diminuta pieza de vidrio, a un nivel de aparición e iluminación. Ya que toman un rango muy iluminado y elevado en el sentido del deber, si el placer es posible y capaz; es decir, si tienen porción desde la vida general, se puede decir que cumplen esos deberes con mucho placer.
Una prueba muy evidente de que existe placer en el deber, es que tú mira a tus propios órganos y sentimientos. Cada uno recibe diferentes placeres en sus servicios para su propia permanencia y para la permanencia de su especie. El servicio mismo se vuelve en un gozo para ellos. Incluso dejar el servicio es un tipo de tortura para ese órgano.
Además, otra prueba muy evidente es la situación abnegada y valiente de los animales, como el gallo y la gallina con pollitos; a pesar de que el gallo tiene hambre, prefiere las gallinas a su propio ser, y las llama al sustento que él encuentra; él no come, sino que deja que coman ellas. Se ve que él cumple ese deber con un fervor, orgullo y gozo. Es decir, recibe un placer en ese servicio más que comer.
Además, la gallina que es como un pastor para sus pollitos; en aras de sus pollitos, sacrifica su espíritu, ataca al perro. Ella misma queda con hambre y hace que ellos queden satisfechos. Es decir, en ese servicio recibe tanto un placer que sobrepasa el tormento de tener hambre y dolor de la muerte. Las madres de los animales tratan de proteger a sus hijos placenteramente cuando están pequeños, por causa de tener ese deber. Cuando ya están grandes, ese deber se elimina, el placer también se desaparece. Pega a su hijo, y toma el grano de él. Pero, el deber de las madres de la raza humana permanece en cierto grado. Porque en los seres humanos por la debilidad e inhabilidad, siempre existe un tipo de niñez, todo el tiempo necesitan la compasión.
Así, mira a los machos de todos los animales que son como pastores, como el gallo y sus madres como la gallina; entiende que ellos no cumplen ese deber por su propia cuenta, en su propio nombre, ni por su propia perfección. Porque sacrifican su vida en el deber cuando se necesita. Seguramente, cumplen los deberes por cuenta de Mun’im‑i Kerim y Fatir-i Zulcelal, Otorgador Generoso y Creador Majestuoso que les cargó ese deber, y que insertó un placer dentro de ese deber por su misericordia.
Adicionalmente, otra prueba de que existe el pago en el servicio mismo: Las plantas y árboles siguen las órdenes de Fatir‑i Zulcelal con una actitud que indica un fervor y placer. Porque los olores agradables que ellos disipan, sus embellecimientos con adornos que llaman la atención de los clientes, su auto sacrificio hasta pudrirse para sus brotes y frutas; muestran a la gente atenta que ellos reciben un placer en seguir tanto las ordenes divinas, que destruyen y pudren su propio ser.
Mira, los árboles fructíferos como el coco que tiene muchas reservas de leche en su cabeza, y como la higuera, piden un alimento como la leche a través de la lengua de su estado desde el tesoro de misericordia divina, lo recibe y hace que sus frutas lo coman; él mismo come el barro. El granado recibe una bebida pura desde el tesoro de misericordia divina y hace que su fruta la beba; él mismo se satisface con un agua turbia, con barro.
Incluso, en las plantas se ve un fervor evidente sobre el deber de dar brotes. Tal como una persona que está encarcelada en un lugar estrecho, fervorosamente quiere salir a un jardín o a un lugar ancho. Asimismo, se ve una situación alegre y un fervor en el servicio de dar brotes.
Así, por este largo principio misterioso que ocurre en el universo y que se llama “Costumbre de Allah”; aquellos que están desempleados, perezosos, que viven en confortabilidad y que se acuestan en su colchón cómodo, mayormente sufren más problema y angustia que aquellos que se esfuerzan y trabajan. Porque siempre los desempleados se quejan de su vida; quieren que pase su vida rápido con entretenimientos. En cuanto a los que se esfuerzan y trabajan, dan gracias y alabanzas, no quieren que la vida pase rápido.اَلْمُسْتَرِيحُ الْعَاطِلُ شَاكٍ مِنْ عُمْرِهِ وَ السَّاعِىُ الْعَامِلُ شَاكِرٌes un principio general. También por ese misterio, la frase “la comodidad está en la dificultad, la dificultad está en la comodidad” se volvió en proverbio.
Sí, si se pone atención cuidadosamente a los seres sin vida, se ve una actitud en el sentido del principio de la mencionada costumbre divina, que aquellos que quedan defectuosos con respecto a la facultad y habilidad, se expanden a través de un esfuerzo notable, pasan desde la habilidad al acto. Esa actitud indica que en ese deber natural existe un fervor, y en ese asunto existe un placer. Si ese ser sin vida tiene una porción desde la vida general, el fervor pertenece a él mismo, si no la tiene, pertenece a la cosa que lo representa y supervisa.
Incluso, en virtud de este misterio se puede decir que cuando el agua delicada y sutil recibe la orden de congelación, obedece esa orden con un fervor tan intenso, que desgarra y fractura el hierro. Es decir, cuando se notifica la orden de Rab, “¡expande!” al agua que está en una olla con tapa cerrada, a través de la lengua del frío bajo cero, desgarra su olla con un fervor intenso, rompe el hierro y ella misma se vuelve en hielo; etcétera,
compara todas las cosas con esto. Desde la circulación, navegación y viaje de los soles, hasta la rotación, dar vuelta y conmoción de los átomos como los mevlevis, todos los esfuerzos y acciones en el universo ocurren bajo la orden del decreto divino. Aparecen con la orden de creación que surge desde la mano del poder divino y que contiene la voluntad, orden y conocimiento.
Incluso, cada átomo, cada ser, cada ser vivo, se parece a un soldado; tal como en el ejército, en distintas esferas, ese soldado tiene distintas conexiones y deberes, cada átomo y cada ser vivo también es así. Por ejemplo, un átomo en tu ojo tiene una conexión, un deber según su conexión y un beneficio según ese deber en la célula del ojo, en el ojo, en los nervios de la cara y en las venas del cuerpo llamadas arterias. Así sucesivamente, compara todas las cosas con esto.
Por esta razón, cada cosa atestigua la necesaria existencia de Kadír‑i Ezeli, Omnipotente de la Eternidad Pasada por dos aspectos:
Primero: A través de la lengua de la total inhabilidad en cumplir los deberes miles de veces superiores a su poder, atestigua la existencia de ese Kadír.
Segundo: Cada cosa a través de adaptar su acto con los principios que constituyen el orden del universo y con las leyes que permanecen en la balanza de los seres, atestigua a ese Alím‑i Kadír, Omnisciente y Todopoderoso.
Porque un ser inanimado como el átomo, un animal pequeño como la abeja, no saben el orden y equilibrio, que son los importantes asuntos sutiles del Libro Mubin. Un átomo sin vida y un pequeño animal como la abeja; leer los importantes asuntos sutiles del Libro Mubin, que está en la mano de Ser Zulcelal que abre y cierra, y junta las capas de los cielos como las páginas de un cuaderno; ¿no está tan lejos de la razón? Si tú, por la locura, supones que el átomo tenga un ojo para leer las letras sutiles de ese Libro, esa vez puedes tratar de rechazar el testimonio de ese átomo.
Sí, Fatir‑i Hakím, Creador Sabio resume e inserta los principios del Libro Mubin de una manera muy agradable y concisa, en un placer especial y una necesidad particular. Si cada cosa actúa según un placer específico y una necesidad particular, siguen los principios del Libro Mubin sin saber.
Por ejemplo, el mosquito con manguera, en el momento que él llega al mundo, sale de su casa, ataca a la cara del ser humano sin parar, pega con su vara larga, hace que fluya el agua de vida, y lo bebe. Muestra un talento como experto de guerra en escapar del ataque. Acaso, ¿quién enseñó y dónde aprendió este ser pequeño, sin experiencia y recién nacido, este arte, esta ciencia de guerra y la habilidad de extraer agua? Yo, es decir este pobre Said, confieso que si estuviera en el lugar de ese mosquito con manguera, apenas podría aprender este arte, esta guerra de golpear y escapar, el servicio de extraer el agua, con lecciones muy largas y con muchas experiencias distintas.
Así, compara con este mosquito los animales como la abeja y araña que reciben la inspiración, el ruiseñor que construye su nido como calcetín. Incluso puedes comparar de la misma manera a las plantas con los animales.
Sí, Cevvad‑i Mutlak (Celle Celaluhu), el Munífico Infinito (Que Su Gloria sea exaltada) dio una misiva a la mano de cada ser vivo, que se escribió con la tinta de placer y necesidad. A través de eso, depositó el programa de las reglas de la creación y el índice de sus servicios. Mira a ese Hakím-i Zulcelal, Sabio y Majestuoso; escribió en una misiva la medida desde los principios del Libro Mubin que pertenece al deber de la abeja, la puso en el cofre pequeño en la cabeza de la abeja. La llave de ese cofre es un placer particular para la abeja, que cumple su deber con amor. Por medio de esto, abre el cofre, lee el programa, entiende la orden y actúa. Muestra el misterio de la aleyaوَ اَوْحَى رَبُّكَ اِلَى النَّحْلِ.
Así, si escuchaste esta Octava Nota y si lo entendiste totalmente, con una comprensión repentina sobre la fe, entenderás un misterio deوَرَحْمَتِى وَسِعَتْ كُلَّ شَىْءٍ, una verdad deاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلاَّ يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ, un principio de , y un punto sutil deفَسُبْحَانَ الَّذِى بِيَدِهِ مَلَكُوتُ كُلِّ شَيْءٍ وَاِلَيْهِ تُرْجَعُونَ.