Novena Nota
Sepas: la misión profética en la raza humana, es la esencia y base de la bondad y virtudes en la humanidad. La religión veraz es el índice de la dicha. La fe es una belleza pura y absoluta. Ya que en este universo se ve una hermosura brillante, una refulgencia ancha y elevada, una veracidad evidente y una virtud trascendente; evidentemente la verdad y veracidad están dentro de la misión profética, y están en la mano de los profetas. La desviación, maldad y pérdida están en su opuesto.
Entre miles de bondades de la adoración, solamente mira esto: el Profeta Aleyhisselam, une los corazones de los creyentes con respecto a la adoración, en las oraciones de fiestas religiosas, oraciones del viernes y oraciones en congregación, y junta sus lenguas en una sola palabra. Está de tal manera que este ser humano corresponde a la sublimidad del discurso de Mabud‑u Ezeli, el Adorado de la Eternidad Pasada con las voces, rezos y conmemoraciones que salen desde los infinitos corazones y lenguas. Esas voces, rezos y conmemoraciones se apoyan, ayudan y unen entre sí, y muestran una adoración hacia la divinidad de Mabud-u Ezeli de una manera tan ancha, como si el globo terráqueo por sí mismo dijera esa conmemoración, hace ese rezo, realiza esa oración ritual con todos sus lados, y el globo terráqueo, con todas sus capas, sigue la orden deاَقِيمُوا الصَّلَوةَque se reveló desde más arriba de los cielos con gloria y magnificencia. A través de este misterio de unión, este ser humano que es como un ser pequeño y débil en el universo, como un átomo con respecto a la grandeza de la adoración, se vuelve en un siervo amado de Halik‑i Arz ve Semavat, Creador de la Tierra y los Cielos, el califa y sultán del globo terráqueo, el líder de los animales y el resultado y propósito de la creación del universo.
Si se juntan y unen en este mundo las voces de cientos de miles de personas, que dicen Allahu Ekber a la vez después de las oraciones rituales, especialmente después de la oración ritual de la fiesta religiosa, tal como se juntan en el Mundo Oculto, el globo terráqueo con su totalidad se vuelve en un ser humano, es equivalente con un Allahu Ekber que él dice con una voz enorme; por eso, esos creyentes dicen Allahu Ekber a la vez en unión, se vuelve en un gran Allahu Ekber del globo terráqueo. Simplemente en las oraciones rituales de la fiesta religiosa, el globo terráqueo muestra un gran terremoto con la conmemoración y glorificación del mundo islámico, declara su intención con el corazón sincero como si fuera una Reverenda Kaaba, que su kible, dice Allahu Ekber con la boca de Meca, con la lengua del Monte Arefe; esa sola frase se encarna en el aire de las bocas de todos los creyentes, que son como cuevas. Tal como con el eco de una sola frase de Allahu Ekber, ocurren infinitos Allahu Ekber, esa conmemoración y tekbir aceptables resuenan incluso en los cielos, olean en los mundos intermediarios; de esta manera hacen un sonido.
Así, a Ser Zulcelal que hizo el globo terráqueo un ser que se postra ante Él y un siervo para Él mismo, una mezquita para sus siervos, una cuna para sus seres, un glorificador y un ser que declara Allahu Ekber; a Él damos alabanzas, glorificaciones, declaramos Allahu Ekber en cantidad de los átomos del globo terráqueo, y damos alabanzas en cantidad de los seres; porque hizo de nosotros la comunidad del Generoso Mensajero Aleyhissalatu Vesselam, que nos enseña este tipo de adoración.