Décima Nota
¡Sepas oh negligente y distraído Said! Alcanzar y mirar la luz del conocimiento en Cenab‑i Hak, ver sus manifestaciones en los espejos de las aleyas y testigos, y observarla por los agujeros de pruebas y evidencias; requieren que, ¡no examines con los dedos de crítica a cada luz que pasa sobre ti, que viene a tu corazón y que es vista por tu mente, no la critiques con la mano de duda! No lances tu mano para sostener una luz que ilumina a ti, sino que aíslate de las causas de la negligencia, gírate hacia ella y quédate allí. Porque yo he visto que
los testigos y pruebas del conocimiento en Allah son de tres tipos:
Primer Tipo: Es como agua, se ve y se siente, pero no se sostiene con los dedos. Sobre este tipo, hay que aislarse de las imaginaciones y sumergirse dentro de ella en totalidad. No se inspecciona con los dedos de crítica; si se hace, fluye y huye. Esa agua de vida no acepta los dedos como su morada.
Segundo Tipo: Es como el aire; se siente, pero no se ve ni se sostiene. Tú, gírate hacia ese viento de misericordia con tu cara, boca y espíritu, párate delante de él, no lances tu mano de crítica, no puedes sostenerlo. Respíralo con tu espíritu. Si lo consideras con tu mano de crítica, si tratas de agarrarlo con crítica, él se aleja; no acepta tu mano como su hogar, no se conforma con ella.
Tercer Tipo: Es como la luz, se ve, pero no se siente ni se sostiene. En cuyo caso, párate hacia ella con los ojos de tu corazón y con la mirada de tu espíritu, gira tus ojos hacia ella, espera; tal vez viene por si sola. Porque la luz no se sostiene con manos, ni se caza con los dedos, sino solamente se caza a través de la luz de la perspicacia. Si lanzas tu mano ambiciosa y material, si la evalúas con las balanzas materiales, aunque no se extingue, se esconde. Porque debido a que tal como ese tipo de luz no se conforma con el encarcelamiento en lo material, ni entra en restricción, ni acepta lo material como su dueño y señor para sí misma.