Decimonoveno DestelloTratado De Frugalidad
Trata de la frugalidad, estar complacido con lo que uno tiene, el despilfarro y desperdicio.
﷽
كُلُوا وَاشْرَبُوا وَلَا تُسْرِفُوا
Esta generosa aleya da una orden cierta a la frugalidad, y da una sabia lección muy importante a manera de prohibición clara contra el despilfarro. Hay “Siete Puntos Sutiles” en este asunto.
Primer Punto Sutil
Halik‑i Rahim, Creador Compasivo quiere agradecimiento a cambio de los otorgamientos que Él da a la raza humana. En cuanto al despilfarro, es contra el agradecimiento, un desprecio con pérdida hacia el otorgamiento. En cuanto a la frugalidad, es un respeto con ganancia hacia el otorgamiento.
Sí, la frugalidad es un agradecimiento espiritual, un respeto a la misericordia divina en los otorgamientos, un motivo de abundancia a manera cierta, un medio de salud para el cuerpo como dieta, una causa de dignidad que salva de la degradación de la mendicidad espiritual, y también es un motivo poderoso de percibir el gusto dentro del otorgamiento, y gozar el placer en los otorgamientos que se ven aparentemente insípidos. En cuanto al despilfarro, debido a que es opuesto a las mencionadas razones, provoca resultados graves.
Segundo Punto Sutil
Fatir‑i Hakím, Creador Sabio creó el cuerpo del ser humano como un palacio perfecto, y en forma de una ciudad ordenada. Hizo el sentido del gusto en la boca como un portero, los nervios y venas como alambres de teléfono y telégrafo (un medio de comunicación entre el sentido del gusto y estómago, que está en el centro del cuerpo), que informa de la materia que viene a la boca a través de esas venas. Si no se necesita para el cuerpo y estómago, dice “¡Prohibido!” la tira hacia fuera. A veces, en adición a no llevar beneficio para el cuerpo, si es dañina y amarga, inmediatamente la tira afuera y escupe a su cara.
Así, ya que el sentido del gusto en la boca es un portero, el estómago es un jefe y un gobernante. Si un regalo que viene a ese palacio o a esa ciudad y que se da al gobernante de ese palacio, tiene cien grados de valor, solamente cinco grados pueden ser apropiados para el portero como propina, más de eso no puede ser apropiado. Para que el portero poniéndose arrogante y empeorándose, olvidando su deber no permita la entrada de los rebeldes dentro del palacio, que dan más propina.
Así, por causa de este misterio, ahora imaginemos dos bocados. Un bocado de una materia nutritiva como queso y huevo, vale cuarenta centavos; el otro bocado de un postre más elevado, vale diez pesos. Estos dos bocados antes de entrar en la boca y respecto al cuerpo, no tienen diferencia, son iguales. Después de pasar la garganta, en la nutrición del cuerpo de nuevo son iguales, tal vez a veces el queso de cuarenta centavos nutre mejor. Pero en el punto de acariciar el sentido del gusto en la boca, hay una diferencia de medio minuto. Qué se compare que es un despilfarro tan dañino y sin sentido subir desde cuarenta centavos a diez pesos, en aras de medio minuto. Ahora, a pesar de que el regalo que viene al gobernante del palacio vale cuarenta centavos, dar una propina nueve veces más al portero lo empeora, hace que él diga “soy el gobernante”. Quién da más propina y placer lo dejará adentro, provocará rebeldía e incendio. Lo dejará obligado a decir “¡Oh, qué venga el médico, calme mi calor y extinga mi fuego!”
Así, la frugalidad y el estar contento con lo que se tiene, son actuar apropiadamente con la sabiduría divina. Considera el sentido del gusto como portero, y le da propina como corresponde. En cuanto al despilfarro, debido a que actúa en contra de esa sabiduría, recibe la bofetada inmediatamente; perturba el estómago y pierde el verdadero apetito. Lo hace comer con un engañoso apetito artificial, que viene de la diversidad de las comidas, provoca indigestión y enferma.
Tercer Punto Sutil
En el anterior, en el segundo punto sutil, dijimos que el sentido del gusto es un portero. Sí, es como un portero para la gente negligente y para las personas que no se perfeccionaron espiritualmente, y que no avanzaron en el camino del agradecimiento. En aras de su disfrute, no se debe entrar en el despilfarro, ni subir un precio desde un grado a diez grados.
Pero el sentido del gusto de la verdadera gente del agradecimiento, de la gente veraz y de la gente de corazón – tal como se notificó en la comparación en la Sexta Palabra – es como un supervisor e inspector de las cocinas de la misericordia divina. Es evaluar y conocer las especies de los otorgamientos divinos, a través de las medidas en cantidad de las comidas en ese sentido del gusto, e informar al cuerpo y estómago en forma de un agradecimiento espiritual. Así, de esta manera el sentido del gusto no solamente se relaciona con el cuerpo, sino que debido a que se relaciona con el corazón, espíritu y mente, tiene veredicto y rango superior que el estómago.
Con la condición de no desperdiciar y meramente cumplir el deber del agradecimiento, de percibir y conocer las especies de los otorgamientos divinos, y a condición de ser lícito y no provocar la degradación y mendicidad, uno puede seguir su placer. Puede preferir las comidas deliciosas para utilizar la lengua en el agradecimiento que lleva ese sentido del gusto. Un evento y un keramet, prodigio de Gavs que indica esta verdad:
Una vez, bajo la educación del Noble Gavs‑i Azam Sheij Geylani (K.S.), había un solo hijo de una anciana consentidora. Esa venerable anciana fue a la celda de su hijo; vio que su hijo estaba comiendo un poco de pan seco y negro. Atrajo la compasión de su madre por la debilidad que viene de ese ascetismo. Se apiadó de él. Luego fue al Noble Gavs para quejarse. Vio que el Noble Gavs estaba comiendo un pollo asado.
Con su consentimiento dijo: “¡Oh Maestro! Mi hijo está muriendo de hambre, tú estás comiendo pollo.”
El Noble Gavs dijo al pollo: “¡Kum biiznillah!” Los huesos del pollo cocinado, se juntaron y saltaron fuera del plato de comida, en forma de un pollo; se narró esto con una contundente noticia de muchas personas confiables y veraces, como un keramet del Noble Gavs, que es mundialmente famoso por los keramets maravillosos.
El Noble Gavs dijo: “Cuando tu hijo llegue a este nivel, ese será el tiempo en que él también coma pollo.”
Así, el significado de esta orden del Noble Gavs es esto: Cuando el espíritu de tu hijo también domine a su cuerpo, su corazón a su nefs, alma maligna y su mente a su estómago, y cuando quiera el placer para el agradecimiento, entonces podrá comer cosas deliciosas.
Cuarto Punto Sutil
Según el misterio del bendito dicho del Profeta deلَا يَعُولُ مَنِ اقْتَصَدَ, que significa “Aquel que hace frugalidad no sufre la calamidad de la familia respecto a la subsistencia”. Aquel que hace frugalidad no sufre mucho la dificultad y estorbo de la familia respecto a la subsistencia. Sí, hay tantas pruebas contundentes de que la frugalidad es un cierto motivo de abundancia y un medio de una buena subsistencia, que son incontables.
Por ejemplo: Según lo que experimenté en mi persona y a través del testimonio de las personas que hacen mi servicio y amistad, digo que mediante la frugalidad a veces viví abundancia de diez a uno, mis amigos la vieron. Incluso hace nueve años – en la actualidad hace treinta años – algunos líderes que se exiliaron conmigo a Burdur, para que yo no caiga en degradación y miseria por la carencia del dinero, se esforzaron mucho para que yo acepte su limosna obligatoria. Les dije a esos líderes ricos: “De hecho mi dinero es muy poco, pero tengo frugalidad, estoy acostumbrado a estar contento con lo que tengo. Soy más rico que ustedes.” Rechacé sus propuestas repetidas e insistentes. Es algo notable que dos años después, algunos que me ofrecieron sus limosnas obligatorias, quedaron endeudados por causa de la falta de la frugalidad. Lillahilhamd, toda la alabanza es para Allah, durante los siete años siguientes ese poco dinero fue suficiente, por la abundancia de la frugalidad no me provocó a la adulación, ni me obligó a exponer la necesidad a la gente. No corrompió mi camino de “abstenerme de la gente”, que es un principio de mi vida.
Sí, aquel que no hace frugalidad es aspirante a caer en la degradación, mendicidad y miseria espiritualmente. En esta época, el dinero que mediará el despilfarro es muy caro. A veces, a cambio de él, se toma la dignidad y honor como soborno. A veces se toman los conceptos sagrados de la religión correspondientemente, luego se da un dinero desgraciado. Es decir, con un daño espiritual de cien liras, se toma una propiedad material de cien centavos.
Si uno hace frugalidad, economiza y se dedica a las necesidades indispensables, según el misterio deاِنَّ اللّٰهَ هُوَ الرَّزَّاقُ ذُو الْقُوَّةِ الْمَت۪ينُy con la evidente expresión deوَمَا مِنْ دَٓابَّةٍ ف۪ي الْاَرْضِ اِلَّا علٰى اللّٰهِ رِزْقُهَاencontrará su sustento de una manera inesperada para vivir. Porque esta aleya lo compromete. Sí, el sustento es de dos tipos:
Uno es el sustento verdadero, que uno vivirá a través de él. Con el veredicto de esta aleya, ese sustento está bajo el compromiso de Rab, Señor. Si la mala voluntad del ser humano no interfiere, de algún modo puede encontrar ese sustento obligatorio. No queda obligado a sacrificar su religión, su honor ni su dignidad.
El segundo: Es el sustento metafórico, que por causa del mal uso de las necesidades que no son indispensables, se vuelven indispensables, volviéndose adicto por la calamidad de la costumbre, uno no las puede dejar. Así, debido a que este sustento no está bajo el compromiso de Rab, obtener este sustento, especialmente en esta época, es muy caro. En primer lugar, de una forma de aceptar la degradación sacrificando su dignidad, de caer en una situación de mendicidad espiritualmente, hasta besar los pies de las personas viles, y a veces de sacrificar los conceptos sagrados de la religión, que son la luz de su vida eterna, así uno toma esos bienes desgraciados e infértiles.
Además, en este tiempo de pobreza y obligación, la aflicción que viene desde los dolores de la gente necesitada y con hambre, a la gente con conciencia moral por causa de la compasión a la raza humana, amarga el placer que ella recibe a través del dinero que gana de una manera ilícita, si tiene consciencia moral.
En una época extraña como esta, se necesita contentarse con el grado indispensable en los bienes dudosos. Porque según el misterio de:اِنَّ الضَّرُورَةَ تُقَدَّرُ بِقَدْرِهَاPuede tomar desde los bienes ilícitos por obligación en el grado indispensable, no puede tomar más que eso. Sí, la persona desesperada por obligación no puede comer de la carne sucia hasta satisfacerse, sino que puede comer hasta no morir. Además, en la presencia de cien personas con hambres, no se come mucho con total placer.
Un evento que señala que la frugalidad es el motivo de la dignidad y virtud:
Una vez Hatem‑i Tai, que es famoso mundialmente por su generosidad, da un banquete considerable. Cuando da regalos en mucha cantidad a sus invitados, sale a pasear en el desierto. Ve que un anciano pobre cargó en su espalda una mata de arbusto y adragantes espinosos, que pinchan su cuerpo y lo hacen sangrar. Hatem le dice:
“Hatem‑i Tai está dando un banquete considerable con regalos. Tú también anda allí, en lugar de la carga de arbustos que vale cinco centavos, recibirás quinientos centavos.”
Ese anciano frugal dice: “Yo llevo y levanto esta carga espinosa mía con dignidad. No me quedaré bajo la deuda de gratitud hacia Hatem‑i Tai.”
Luego preguntaron a Hatem‑i Tai: “¿A quién encuentras más benevolente y digno que tú?”
Dijo: “Vi a ese anciano frugal que me encontré en el desierto, más digno, más elevado y más benevolente que yo.”
Quinto Punto Sutil
Cenab‑i Hak, por su total generosidad, hace que la persona más pobre reciba el placer de Su otorgamiento como una persona rica, un indigente reciba como un rey. Si el placer que un pobre recibe de un pedazo de pan seco y negro mediante el hambre y frugalidad, es más delicioso que el placer que un rey o una persona rica recibe del mejor postre por el fastidio y falta de apetito que surgen del despilfarro. Es algo asombroso que algunas personas extravagantes, despilfarradoras acusan a las personas frugales como estas con tacañería. No, jamás. La frugalidad es dignidad y generosidad. La tacañería y bajeza son la faceta interior de la aparente cualidad valiente de la gente despilfarradora. Hay un evento que confirma esta verdad y que ocurrió en mi celda en Isparta, en el año del escrito de este tratado. Así es:
De una manera opuesta a mi principio y regla de mi vida, un alumno mío insistió que yo aceptara aproximadamente dos kilos y medios de miel como regalo. Insistí tanto en mi principio, pero no escuchó lo que yo le decía. Obligadamente para que tres hermanos míos que estaban conmigo coman, para que durante treinta o cuarenta días en el Bendito Mes de Shaban y Ramadán tres personas coman de esa miel con frugalidad, y para que la persona que lo trajo gane mérito, y para que ellos mismos no queden sin postre, dije “recíbanlo”. También yo tenía un kilo de miel. Esos tres amigos míos eran de las personas moderadas y apreciaban la frugalidad. Pero de alguna manera, ofreciendo uno al otro, cada uno acariciando el alma del otro y prefiriendo al otro a sí mismo, que es en cierto sentido una virtud elevada, olvidaron la frugalidad. Terminaron dos kilos y medio de miel durante tres noches. Yo sonriéndome dije: “Iba a endulzarles durante treinta o cuarenta días con esa miel. Ustedes disminuyeron esos treinta días a tres días. ¡Buen provecho!” Pero yo mismo utilicé mi kilo de miel con frugalidad. Durante todo Shaban y Ramadán comí yo y también, lillahilhamd, toda la alabanza es para Allah, di una cucharada a cada uno de esos hermanos míos en el tiempo de romper el ayuno, fue el medio de un considerable mérito.
Aquellos que vieron mi estado, tal vez lo consideraron una tacañería. Pueden considerar la situación de tres noches de otros hermanos míos como una galantería. Pero en el punto de la verdad, bajo esa tacañería aparente, vimos que escondía una dignidad elevada, una abundancia grande y un mérito alto. Bajo esa galantería y despilfarro, si no se deja, resultaría en un estado más bajo que la tacañería como una mendicidad y mirar a las manos de los demás con codicia y aspiración.
Sexto Punto Sutil
Hay muchas diferencias entre frugalidad y tacañería. Tal como la humildad es una virtud apreciada, que tiene diferente significado y parecido en apariencia a la tacañería, que es de las características malas. También, tal como la dignidad es una virtud apreciada, que es distinta en significado, y semejante aparentemente a la arrogancia.
Asimismo: En cuanto a la frugalidad, que es de las conductas elevadas del Profeta, y tal vez es uno de los medios del orden de la sabiduría divina en el universo, no tiene alguna relación con la tacañería, que es la mezcla de la miseria, avaricia, codicia y ambición. Solamente hay una semejanza en apariencia. Un evento que confirma esta verdad:
El Noble Abdulah Ibn‑i Omar, que es de los siete famosos Abdullahs de los Compañeros del Profeta; esa bendita persona que es el hijo mayor y más importante de Faruk-u Azam Noble Omar (R.A.), – que es el califa del Mensajero de Allah-, y es el más distinguido entre los eruditos de los Compañeros, cuando estaba en el mercado haciendo compras, discutió intensamente por causa de un asunto de cuarenta centavos para la frugalidad, y para mantener la seguridad y camino recto, que son la órbita del comercio. Un Compañero del Profeta le vio. Pensando que la discusión del hijo del Noble Omar, que es el glorioso califa de la faz de la tierra, por cuarenta centavos fuera una extraña tacañería, persiguió a ese imam y quiso comprender su situación. Vio que el Noble Abdullah entró en su bendita casa. Vio a una persona pobre en la puerta. Esperó allí un poco, luego se fue. Luego salió por la otra puerta de su casa y vio a otro pobre allí. También estuvo allí un poco con él; y se fue. Ese Compañero del Profeta, que miraba desde lejos, tuvo curiosidad.
Fue a los pobres y les preguntó: “el Imam estuvo con ustedes, ¿qué hizo?”
Cada uno dijo: “Me dio un oro.”
Ese Compañero del Profeta dijo: “¡Fesubhan’Allah! Él discutió tanto en el mercado por cuarenta centavos, pero luego dio con total complacencia de su alma doscientos pesos en su casa sin que alguien lo sepa.” Se fue y vio al Noble Abdullah Ibn‑i Omar. Le dijo:
“¡Oh Imam! Resuelve este problema mío. Tú hiciste así en el mercado e hiciste esto otro en tu casa.”
Como respuesta le dijo: “La situación en el mercado es una cualidad que viene de la frugalidad, perfección de la mente y de mantener la seguridad y veracidad, que son la esencia y espíritu de las compras; no es tacañería. La situación en mi casa, es una cualidad que surge de la compasión del corazón y perfección del espíritu. Ni eso es una tacañería, ni esto es un despilfarro.”
Imam‑i Azam, indicando este misterio, dijo:لَا اِسْرَافَ فِي الْخَيْرِ كَمَا لَا خَيْرَ فِي الْاِسْرَافِEs decir: “Tal como en hacer la bondad y benevolencia (pero a los merecidos) no hay despilfarro, tampoco existe alguna bondad en el despilfarro.”
Séptimo Punto Sutil
El despilfarro resulta con la ambición. La ambición termina con tres resultados.
Primero: Es no estar complacido con lo que uno tiene. En cuanto a esto, rompe el estímulo para esforzarse y trabajar. En lugar del agradecimiento, provoca que uno se queje y se tire a la pereza. Uno deja unos pocos bienes lícitos y legítimos, busca otros bienes ilícitos y fáciles. En ese camino sacrifica su dignidad y tal vez su honor.
El segundo resultado de la ambición: Son la escasez y la pérdida. Es perder su propósito y quedar privado de la ayuda y facilidad, exponiéndose con la frialdad. Incluso confirma el proverbio deاَلْحَرِيصُ خَائِبٌ خَاسِرٌes decir “La ambición es el motivo de la pérdida y fracaso.”
Las eficiencias de la ambición y estar contento con lo que uno tiene, ocurren en el mundo de los seres vivos con un principio muy ancho.
Por ejemplo: Tal como la satisfacción natural de los árboles, que necesitan el sustento, hace que sus sustentos corran a ellos, los animales corren para sus sustentos dentro de dificultades y carencias con ambición, esto muestra el gran daño de la ambición y el enorme beneficio de estar contento con lo que uno tiene.
Además, la satisfacción de todos los críos débiles a través de sus estados, un alimento sutil como la leche fluye a ellos desde un lugar inesperado, los monstruos atacan sus sustentos defectuosos y sucios con ambición, esto demuestra nuestra afirmación de una manera brillante.
Además el estado satisfecho de los peces gordos, es el medio para sus sustentos de una manera perfecta; y a pesar de que los animales inteligentes como zorro y mono, persiguen sus sustentos con ambición, no pueden encontrar lo suficiente, y quedan débiles y flacos; esto muestra que la ambición es un motivo de dificultad en un grado tan alto, y el estar contento con lo que se tiene, es un medio de conformidad en un nivel tan alto.
También, la nación judía, con ambición, interés y trampa, encuentra su sustento con degradación y miseria, de una manera ilícita y solamente para vivir, y el estado de los beduinos que es de una manera de estar contento con lo que uno tiene; ellos viven con dignidad y encuentran el sustento suficiente; esto de nuevo demuestra nuestra afirmación con certeza.
Además, por causa de la ambición que surge de la inteligencia de muchos eruditos y letrados caen en pobreza; muchas personas tontas e inhábiles se enriquecen a través de sus estados de estar contento de lo que se tiene; esto demuestra de una manera cierta, que el sustento lícito viene según la inhabilidad y pobreza, no a través del poder y voluntad. Seguramente ese sustento lícito es inversamente proporcional con el poder y voluntad. Porque siempre y cuando el poder y voluntad vienen a los niños, su sustento disminuye, se aleja y se pone difícil. Según el misterio del dicho del Profetaاَلْقَنَاعَةُ كَنْزٌ لَا يَفْنٰى, estar contento con lo que se tiene, es un tesoro de la buena subsistencia y de la comodidad de la vida. En cuanto a la ambición, es una mina de pérdida y miseria.
Tercer Resultado: La ambición rompe la sinceridad, daña la obra para el Más Allá. Porque si una persona piadosa tiene ambición, busca la consideración de la gente. Aquel que busca la consideración de la gente, no puede encontrar la total sinceridad. Este resultado es muy importante y se debe poner mucha atención.
En breve: El despilfarro resulta con la carencia de estar contento con lo que uno tiene. En cuanto a no estar contento con lo que se tiene, rompe el estímulo para trabajar y se tira a la pereza; abre la puerta de quejarse de la vida, hace que uno se queje permanentemente. Además, rompe la sinceridad y abre la puerta de la hipocresía. También, rompe la dignidad y muestra el camino de la mendicidad. En cuanto a la frugalidad, resulta con estar contento con lo que uno tiene.عَزَّ مَنْ قَنَعَ ذَلَّ مَنْ طَمَعَ, Según el misterio del dicho del Profetael estar contento con lo que uno tiene, resulta en la dignidad. También fomenta el esfuerzo y trabajo. Aumenta el estímulo, hace que uno trabaje.
Porque, por ejemplo, uno trabajó durante un día con el misterio de estar contento con lo que recibió en el atardecer, al día siguiente de nuevo trabaja. Si es despilfarrador, debido a que no está contento con lo que recibió, al día siguiente no trabaja. Aunque trabaje, trabajaría sin ánimo. Además, el estar contento con lo que uno tiene, que viene de la frugalidad, abre la puerta del agradecimiento, cierra la puerta de quejarse. Durante su vida permanentemente da gracias. Además, mediante de estar contento con lo que uno tiene, respecto a abstenerse de las personas, no busca su consideración. Se abre la puerta de la sinceridad y se cierra la puerta de la hipocresía.
Observé los daños horribles de la carencia de la frugalidad y despilfarro, en una esfera ancha. Así es: Yo, hace nueve años, llegué a una ciudad. No pude ver las fuentes de la riqueza de esa ciudad por causa del invierno. Qué Allah lo tenga en Su misericordia, la autoridad sobre los asuntos religiosos en esa provincia, unas veces me dijo: “Nuestra gente es pobre.” Esta palabra afectó mi piedad. Por cinco o seis años, había tenido piedad permanentemente a la gente de esa ciudad. Ocho años después, en el verano de nuevo fui a esa ciudad. Miré sus tierras. Recordé la palabra del difunto autoridad. Dije fesubhan’Allah, los productos de estas tierras son superiores a la necesidad de esta ciudad. La gente de esta ciudad debe ser muy rica. Me asombré. A través de un recuerdo veraz que no me engaña, y que es una guía mía en la comprensión de las verdades, entendí que por causa de la carencia de la frugalidad y despilfarro, la abundancia se eliminó, así que a pesar de tantas fuentes de riqueza, esa difunta autoridad sobre los asuntos religiosos decía: “Nuestra gente es pobre”.
Sí, por la experiencia, tal como dar la limosna obligatoria y hacer frugalidad, es un motivo de la abundancia en la propiedad, asimismo existen infinitos eventos, que hacer despilfarro y no dar la limosna obligatoria son el motivo de la eliminación de la abundancia.
El Famoso Genio Ebu Ali Ibn‑i Sina, que es el Platón de los filósofos islámicos, el líder de los médicos y el maestro de los filósofos, solamente en el punto de la medicinaكُلُوا وَاشْرَبُوا وَلَا تُسْرِفُواexplicó la aleya, dijo así:
جَمَعْتُ الطِّبَّ ف۪ي بَيْتَيْنِ جَمْعًاوَحُسْنُ الْقَوْلِ ف۪ي قَصْرِ الْكَلَامِ
فَقَلِّلْ اِنْ اَكَلْتَ وَبَعْدَ اَكْلٍ تَجَنَّبْوَالشِّفَاءُ فِي الْاِنْهِضَامِ
وَلَيْسَ عَلَى النُّفُوسِ اَشَدُّ حَالًامِنْ اِدْخَالِ الطَّعَامِ عَلَى الطَّعَامِ
Es decir: “Resumo la ciencia de la medicina en dos líneas. La belleza de la palabra depende de su brevedad. Cuando comas, come poco. Después de comer, no comas hasta cuatro o cinco horas. La curación está en la digestión. Es decir, come la medida que digerirás fácilmente. La situación más pesada y agotadora para uno mismo y para el estómago, es consumir las comidas una tras otra.”
سُبْحَانَكَ لَا عِلْمَ لَنَٓا اِلَّا مَا عَلَّمْتَنَا اِنَّكَ اَنْتَ الْعَل۪يمُ الْحَك۪يمُ
Una asombrosa coincidencia divina, que es un medio de tomar lección
Cinco o seis escribas diferentes, tres de ellos siendo principiantes, escribieron el Tratado de Frugalidad en distintos lugares, lejos uno al otro, desde distintas copias, con distintos escritos, sin pensar en los elifs; los elifs de cada copia coincidieron divinamente en cincuenta y uno sin la oración, cincuenta y tres con la oración; también coincide con la fecha cincuenta y uno del escrito y multiplicación del Tratado de Frugalidad, según el calendario griego, y cincuenta y tres según el calendario árabe; sin duda esto no puede ser una casualidad. Es una indicación que la abundancia en la frugalidad ascendió al nivel de keramet, prodigio. También este año merece llamarse “Año de Frugalidad”.
Sí, dos años después, el tiempo demostró este keramet de frugalidad a través del hambre, destrucciones y despilfarro en todos lados, y a través de que la humanidad y todos quedaron obligados a hacer la frugalidad.